Dos hermanos cuyo apellido es sinónimo de velocidad en el país se habían propuesto encarar el desafío de formar parte de la competencia de rally más dura del mundo, el Dakar. Alentados por la presencia de otros pilotos argentinos como Emiliano Spataro y Juan Manuel Silva, José Luis y Marcos Di Palma hicieron frente al desafío a bordo de una Toyota Hilux SW4.
En las ocho etapas que pudieron atravesar se encontraron con escollos que, finalmente, terminaron por derrotarlos. En la cuarta etapa fueron atropellados por el camión del ruso Eduard Nikolaev, quien fue excluído de la competencia ya que ni siquiera se detuvo a ayudarlos.
«Nos alcanzaron los camiones, nos pasaban por un lado y el otro, pero de golpe nos chocó un Kamaz que nos dio una vuelta y media. Quedamos encallados en la arena y ni siquiera podíamos sacar las palas por el choque del camión», contó Marcos quien se había detenido a ayudar a Norberto Fontana.
DEspués de lograr enderezar la camioneta -que quedó notablemente abollada- los hermanos continuaron y apenas días después, luego del descanso en Copiapó, debieron afrontar la noche en el desierto, ya que no lograron finalizar la etapa antes del anochecer.
Finalmente, la Toyota 140 no pudo dejar el campamento para salir a afrontar la novena etapa, ya que la rotura de una pata del motor los dejó en el camino. Llegaron hasta Antofagasta, luego de atravesar gran parte del recorrido y quedar a cuatro días de que finalice el rally. Completaron 5200 de los 9000 kilómetros.
«En particular me quedé con la espina (…) En febrero arrancamos y vemos que vamos a hacer para la próxima edición», afirmó Marcos, quien seguramente estará en la largada del año próximo, que será en Chile.


