Sociedad

Por Guillermo Roffé

Oíd mortales el grito sagrado…

Todos sabemos cómo continúa este verso de nuestro himno nacional, aunque es seguro que no todos le damos el mismo significado. Este miércoles está previsto que la fragata Libertad arribe a Mar del Plata donde se la recibirá con la alegría de haber recuperado un símbolo de nuestra patria.

 

Pero no todos viven este hecho como algo para festejar, no. Aunque a alguien esto pueda parecerle mentira, hay sectores a los que el haber recuperado este buque insignia les parece una derrota. Veamos por qué: A los llamados poderes fácticos (esos a los que nadie elige pero pretenden mandar) el que la Argentina, de la mano de Néstor Kirchner, haya negociado ventajosamente para el país la inmoral e ilegítima deuda externa (que se generó durante muchas décadas con la complicidad de esos mismo poderes) les pareció un acto deleznable, hasta el punto en que públicamente expresaron su opinión de que, por un tema de “seguridad jurídica” debía pagarse esa deuda y sin rebajas. Es que sus intereses nunca están del lado del pueblo sino de los grandes operadores financieros que suelen lucrar con el hambre de los pueblos donde meten sus  sangrientas garras. Amigos y socios de las evaluadoras de riesgo que arruinan países para aumentar las ganancias de sus asociados, no trepidaron en publicar notas donde anunciaban el terrible aislamiento argentino en el mundo y las no menos terroríficas consecuencias para nosotros los habitantes de esta “poco confiable” nación.

Cuando recientemente el juez norteamericano Thomas Griesa determinó que había de abonar 100% de la deuda en default a los fondos buitre y que para esto se podían afectar los fondos destinados al pago de compromisos a los bonistas que sí entraron, muchos de estos indignos representantes del cipayismo vernáculo, se entusiasmaron ante lo que consideraban una derrota de Cristina Fernández de Kirchner. Y no les importó lo que significaría para el país si tuviéramos que pagar semejante suma que orillaba los 15.000 millones de dólares.

Pero por suerte, tenemos una Presidenta a la que le sobran agallas para doblar cualquier apuesta por lo que anunció claramente que la Argentina no iba a negociar con los fondos buitres bajo ningún concepto porque sería negociar la soberanía.

 Inmediatamente una lluvia de pronósticos apocalípticos llenó las páginas de Clarín, La Nación, Perfil y toda la demás basura mediática que ya conocemos. Desde que el país no iba a tener reconocimiento en ningún foro extranjero hasta que la Argentina sería totalmente aislada  en el conjunto de las naciones lo que traería hambre a la población, mayor inflación y cierre de mercados porque sería poco sensato confiar en ella, etc.

Se les notaba la bronca a estos patriotas caceroleros. Cuando el Gobierno de Ghana embarga la fragata se volvieron a alegrar y comenzaron a sacar cuentas de cuánto le iba a costar al país este embargo. Los voceros más conspicuos de la prensa opositora se regodearon nuevamente por lo que creían un fracaso del gobierno kirchnerista. Se inflaron cifras hasta el delirio, se dijo que nuestro país era un fracaso porque por no pagar lo que correspondía nos veríamos obligados a pagar muchos millones de dólares a Ghana por el uso de su puerto y por las pérdidas que nuestro buque les habría ocasionado.  y como si todo esto fuera poco, hubo un ignoto personaje, Gonzalo Blousson, presidente del Partido Liberal Libertario (¿?), que convocó a los interesados en repatriar la fragata a recaudar los 20 millones de dólares necesarios para destrabar el embargo que pesa sobre el barco argentino. El mismo inmoral mecanismo que utilizaron durante la guerra de Malvinas los amigos de la Junta Militar que usurpaba el gobierno y que después se demostró que fue una estafa planificada donde se robaron desde anillos y cadenitas hasta los chocolates que la gente enviaba para los soldados en el frente. Así nos fue. Hoy este inclasificable dirigente del Partido Liberal Libertario (su mismo nombre lo dice todo), pretende que se junten millones de dólares que, de concretarse, sabrá dios a dónde irán a parar. Pero la propuesta pone al descubierto los intereses que están detrás de esta campaña de “rescate” de la fragata.

Llama la atención que parte de estos sectores tan contradictorios como inoperantes tanto se identifican con quienes se quejaron por “la pérdida” de la fragata como con quienes hicieron lo posible para que el buque no pudiera regresar al país. Baste como ejemplo esa diputada de la oposición que hizo públicas declaraciones en el sentido de que el embargo en Ghana era legítimo porque la fragata no era un buque de guerra sino de turismo. ¡Y estos son los que vociferan en contra del gobierno reclamando democracia y libertad!

Ahora, sin tener que ceder al chantaje de los fondos buitres, la fragata Libertad llegará mañana a Mar del Plata y Cristina y mucha otra gente nos preparamos para darle la bienvenida a este buque emblemático de nuestra independencia como nación soberana, con una gran fiesta popular en la que se resalte la decisión de seguir avanzando en el proyecto nacional y popular. Por eso, mal que les pese a los sectores aliados a los poderes extranjeros y a pesar de que no lograron en estos últimos tiempos que a la Argentina le vaya tan mal como ellos esperan, mañana cantaremos el himno nacional y la palabra Libertad será coreada con la emoción de quienes reconocemos en ella el verdadero sentido como objetivo irrenunciable de nuestra historia en construcción.