Anoche Boca y River protagonizaron el segundo superclásico amistoso de verano en Mendoza, ante un lleno total por parte de los espectadores, que dieron un excesivo marco para el pobre partido que se pudo ver en cancha. Tras 90 minutos sin goles, los penales volvieron a sonreirle a Carlos Bianchi y Boca se quedó con el trofeo en juego.
Con planteos bien distintos, cada uno salió a hacer su juego. Mientras Ramón Diaz paró lo mejor que tiene con la idea de repetir lo hecho en Mar del Plata, Bianchi apostó a los suplentes y a un esquema por demás defensivo. Y salvo por el remate desviado de Funes Mori a los 45 segundos, River no logró hacer pesar la diferencia de jerarquía.
Los defensores de Boca anularon a Mora -figura del choque anterior- y Colazo corrió todo el primer tiempo a Sánchez para tapar sus subidas por la derecha. En ese marco, Blandi y Viatri jugaron a bajar pelotazos y el primer tiempo se hizo trabado y aburrido, con más amonestados que situaciones de gol.
En el complemento, los cambios de Diaz tampoco modificaron la historia y, en el final Erbes casi le da la victoria a Boca pero Vangioni salvó en la línea. En los penales Ustari atajó más que Barovero (2 contra 1) y el festejo fue para los xeneizes. El sábado, en Córdoba, juegan el tercero.


