Vale recordar que Kosice en 1946 creó el movimiento madí como una propuesta para todas las ramas del arte (dibujo, pintura, escultura, música, literatura, teatro, arquitectura, la danza, etc.) basada en la extremación de los conceptos de «creación» e «invención», con el fin de liberar la creación artística de las limitaciones «externas» a la obra misma y expandir ilimitadamente todas las posibilidades que derivan de la continuidad de la obra de arte.
Claro, dice Cristina los «hombres huecos» dirán que va a ser «trasladado» o «reubicado», el tema es que si así lo hicieran, estarían matando de sentido a la obra”.
Recuerda que “Según el autor, en declaraciones periodísticas, la bola de acero que refleja el incesante movimiento de autos de la, próximamente y si el crimen se ejecuta, ex avenida más ancha del mundo y emblema porteño, funciona como un espejo del movimiento de la Democracia”.
Y se pregunta “¿Es casualidad que un partido político con fuertes vínculos con la dictadura más sangrienta de Sudamérica y realizando una obra mesiánica, inconsulta, inconstitucional e ilegal, se lleve puesto el sentido de un monumento llamado Homenaje a la Democracia?”
“Si así fuere ya no mereceríamos llamar a nuestro sistema una Democracia, sino Démos gracia, o mas bien tristeza”, sentencia.
“Es decir, que con esta bestialidad no sólo talan árboles y deforman el paisaje y el medioambiente, no sólo destruyen el lugar de las grandes fiestas populares argentinas (Campeonatos del Mundo, Bicentenario, Grandes Recitales etc.) sino que también, de paso, destruyen el sentido de un monumento de Homenaje a la Democracia”.
“Suena muy pero muy feo todo esto ¿no?”



