La provincia de Neuquén tiene la tasa de mortalidad por hidatidosis más alta del país con 5 cada 100 mil habitantes, según datos de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud del Ministerio de Salud de la Nación.
Así lo confirmó Nora Pierangeli, directora del grupo de investigadores de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) que descubrieron la diversidad de genotipos de parásitos que provocan esta enfermedad.
De esta manera, Neuquén se ubica en el primer lugar en casos y muertes a nivel nacional.
La especialista, junto con los demás integrantes del equipo de investigación, trabaja en un laboratorio en el nuevo edificio que tiene la Facultad en Cipolletti. Allí explicó que el proyecto surgió en el año 2005 con la idea de estudiar una patología parasitaria que es la hidatidosis, por la endemicidad observada en las provincias de Río Negro y Neuquén.
La especialista vivió once años en Chos Malal, donde conoció de cerca lo que era la hidatidosis porque era muy frecuente que en las familias de la zona hubiera gente con quistes hidatídicos.
La investigación se disparó para dilucidar por qué a pesar de que se aplican programas de control desde la década del 70 en la provincia de Neuquén, para reducir la endemicidad, existen tantos casos.
El equipo empezó a investigar con el estudio epidemiológico del período comprendido entre 1995 y 2004. “Nos encontramos con 1.107 casos de hidatidosis confirmados, eso es la punta del iceberg. Y lo más preocupante es que había casos en menores de 14 años, eso significa que eran recientes. En ese período, la tasa era de 24,4 casos por 100 mil habitantes; es decir, 24 veces mayor a la tasa a nivel nacional”, añadió.
Explicó que, si bien la denuncia es obligatoria, como se trata de una enfermedad crónica que aparece lentamente y es asintomática, muchos casos no están diagnosticados. Esbozó la posibilidad de que la tasa de mortalidad se deba a los casos de localizaciones consideradas “difíciles”, como la hidatidosis cerebral o en niños que se pueden complicar. “La solución de los pacientes, en la mayoría de los casos, es quirúrgica”, acotó.
“La localización pulmonar es grave porque a veces es difícil de extirpar y se tiene que hacer una cirugía compleja. La gravedad de esta enfermedad es porque la morbilidad (que es todo lo que produce daño) es importante”, ejemplificó la especialista.
La investigación dio como resultado que están circulando en Neuquén cuatro genotipos del parásito Echinococcus granulosus que causa la enfermedad. Estos genotipos presentan diferencias en el ciclo, como por ejemplo el tiempo que tardan en eliminar los huevos, como así también en otras características biológicas, como el tamaño de los ganchos y la composición antigénica.
Pierangeli comentó que si bien hace unos años se empezó a usar drogas antiparasitarias (mebendazol) encontraron que no es efectiva en todos los casos, sobre todo si el quiste es de vieja data.
“Desde nuestro proyecto de investigación lo que hacemos es apuntar a aportar conocimientos que ayuden al control de la enfermedad. Conociendo los genotipos de parásitos que existen y las diferencias de comportamiento entre parásitos distintos, también aportamos acondicionar esas soluciones a lo que realmente está pasando”, puntualizó Pierangeli, quien abogó por apuntar a la prevención de la enfermedad.
Cómo se contagia y las zonas afectadas
La directora del proyecto de investigación, Nora Pierangeli, explicó que en el ciclo de la transmisión interviene el ganado y el perro, que es en donde se aloja el parásito. Después elimina los huevos, que se los comen junto con el pasto las ovejas, cabras, vacas o cerdos. “El quiste se desarrolla en los animales, cuando los que faenan les tiran las vísceras crudas con los quistes al perro y ahí es donde se vuelve a infectar. Luego interviene el hombre, quien se contamina con los huevitos que están en el pelaje del perro con el simple tacto o con los alimentos”, sostuvo.
Cuando se empezó a aplicar el programa de desparasitación era único y para toda la provincia. Indicó que las poblaciones más afectadas resultaron ser las rurales, destacándose sobre las demás la localidad de Pilo Lil, ubicada entre Junín de los Andes y Aluminé. Ahí, a pesar de la desparasitación, se dio el mayor número de casos por cien mil habitantes. “Esos lugares nos preocupaban porque es donde vive gente más vulnerable, donde viven crianceros, comunidades de pueblos originarios, donde a veces es difícil cumplimentar las normas de los programas de control”, dijo Pierangeli.
“Lo que pasa es que a veces esta dificultad no es sólo cultural sino también económica; si el perro no come las vísceras de los animales no come nada. En algunos lugares no es fácil no darle las vísceras crudas, no es fácil no aplicarlo”, concluyó la especialista.
Motores de cambio
Las investigadoras pensaron que se podía abordar el problema combatiendo la desinformación con educación. Se embarcaron en un proyecto que presentaron ante Extensión Universitaria de la Universidad Nacional del Comahue para apuntar a la educación sanitaria en las escuelas rurales.
Se capacitaron en el uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, (TICs) y realizaron dos talleres, con mucho esfuerzo, para docentes de toda la provincia con la intención de que lo repliquen en sus respectivas escuelas y localidades.
“La idea era trabajar con diez escuelas y cuando vimos la convocatoria nos sorprendió gratamente. Nuestra intención era a través de ellos capacitar a los chicos. Los jóvenes son los únicos que pueden modificar algo, porque un adulto es muy difícil que modifique un hábito. Si sembramos la semilla de que hay que cambiar”, indicó Lourdes Vittiori acerca de los dos encuentros en los que se los informó sobre la hidatidosis, la epidemiología y las TICs.
Un equipo con reconocimiento
Los integrantes del grupo de investigación de la Cátedra de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNCo está conformado por Nora Pierangeli, directora del proyecto de investigación; Silvia Soriano, codirectora del proyecto; Lorena Lazzarini y Alejandra Kossman, bioquímicas; Florencia Debiaggi, becaria graduada, y Lourdes Vittori, becaria alumna.
Entre otros reconocimientos obtenidos, el grupo ganó el primer premio al mejor trabajo en las XXVIII Jornadas Nacionales de Hidatidosis realizadas en Bariloche el 10 y el 11 de octubre sobre el tema “Caracterización de la epidemiología molecular de la hidatidosis bovina en Neuquén, Argentina”.

