En un operativo que se concretó en la noche del martes, la policía misionera logró capturar a Marcial Alegre (45), acusado por la denominada “Masacre de Panambí” ocurrida el pasado 25 de mayo, cuando una banda de ladrones robó un botín de 460 mil pesos y le prendió fuego a la familia Knack ocasionado la muerte de tres personas.
Las víctimas del brutal asalto fueron el maderero Carlos Knack (43), su esposa Graciela (42) y Bianca (12), la hija del matrimonio. En tanto, Cristian Knack (25), el único sobreviviente de la masacre, sigue en estado crítico, con asistencia respiratoria.
El chapista se encontraba en un predio del barrio Don Santiago de la localidad de Garupá, donde fue rodeado por efectivos al mando de la cúpula de la Dirección General de Seguridad y el juez de Instrucción de Posadas, Marcelo Cardozo.
Fuentes cercanas al operativo indicaron que, desde esta mañana, realizan peritajes a la camioneta de Alegre y preparan su traslado a Oberá. También indagan entre las pertenencias del chapista, a fin de dar con indicios que lo podrían relacionar con el asesinato del empresario. Una vez que se realicen los trámites correspondientes, Alegre será llevado a Oberá, donde será llamado a indagatoria.
Con la captura del tercer sospechoso, los detectives creen haber cerrado el círculo en torno a esta presunta banda que operaba en la frontera con el Brasil. A pesar de que hay otras líneas de investigación, la de el chapista, el ex prefecturiano Pablo Paz (51) y Juan Ramón Godoy (44) es la más sólida.
Hipótesis
Los detectives creen que el mecánico es la llave para esclarecer definitivamente el triple crimen de Panambí. No tiene antecedentes y vivía en el pueblo fronterizo con el Brasil desde hacía muchos años, pero se sospecha por un crecimiento patrimonial desmedido en los últimos años.
Allegados a la investigación, señalaron al mencionado portal una versión que circula cada vez con más fuerza: que fue Marcial y otros socios habrían sido los autores de la masacre. Pero además que habría sido el propio chapista quien hizo la llamada anónima a la Policía alertando que en el taller de Alegre en San Javier estaban los autores de la masacre. Supuestamente lo hizo para deshacerse de sus presuntos socios y quedarse solo con el botín de 460 mil pesos que habían conseguido quienes asaltaron al maderero Carlos Knack y a su familia.
De esta manera, se explica cómo Marcial “entregó” al ex prefecturiano Pablo Julio Paz (51) y Juan Ramón Godoy (44). El martes de la semana pasada los habría llamado para decirle que fuera a su taller, porque allí “estaba pasando algo”. Ese algo era un allanamiento por lo que ambos están apresados.
En tanto, se sabe que la llamada anónima se hizo desde un locutorio de Leandro N. Alem y se intenta establecer si alguien vio el enigmático ciudadano que aportó tan precisa información para llegar hasta los imputados que tiene el caso. Por el momento, el expediente se encuentra bajo secreto de sumario.


