La titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, manifestó que las presidentas de la Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y de Brasil, Dilma Rousseff, «son dos mujeres revolucionarias que lucharon junto con nuestros hijos y llegaron a Presidentas».
Bonafini, calificó como «hermosísima» la reunión que mantuvieron con ambas mandatarias junto con otras organizaciones de derechos humanos, en la Casa de Gobierno. En este sentido, Bonafini indicó que le entregaron a Rousseff los detalles del proyecto de fabricación de casas prefabricadas y de aulas móviles que comenzará a construir esa entidad.
Para Bonafini ambas jefas de Estado son «dos mujeres revolucionarias que lucharon junto con nuestros hijos y llegaron a Presidentas», y agregó que «la lucha siempre sirve y la sangre nunca es inútil».
Hebe subrayó que «la sangre siempre se reproduce y la sangre de nuestros hijos se está convirtiendo en casas, escuelas, pequeños hospitales, en fuentes de trabajo y todo lo que es necesario para la creación de un barrio».
Añadió que Rousseff es «una mujer sensible» y destacó que se «emocionó muchísimo» cuando le presentaron el proyecto de casas prefabricadas, además de mencionar que se formalizó un convenio a través de la Cancillería para llevar a todos los países latinoamericanos el mismo plan.
Bonafini explicó que este modelo elaborado es para exportar y agradeció a Sergio Schoklender, apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, así como a los ingenieros y obreros que trabajaron en el proyecto y en la construcción de las viviendas.
La titular de la entidad visitó después una casa y un aula móvil que, montadas sobre sendos acoplados, fueron ubicadas frente a la Casa de Gobierno, sobre la calle Balcarce.
Bonafini comentó que en un momento de la reunión, Cristina se levantó y abrió las ventanas del lugar donde se realizaba la reunión, el Salón de los Científicos, antigua sede de la Dirección de Ceremonial, para que Dilma viera «el balcón desde donde habló Perón y estuvo Eva».
Cristina y Dilma, acompañadas por los participantes de la reunión, salieron al balcón, desde donde además observaron la casa y el aula. Las casas y el aula están construidas con paneles fabricados con polímeros expandidos en una malla metálica, que luego se recubre de cemento, lo cual les brinda una gran rigidez, estabilidad y aislación térmica, además de gran facilidad de desplazamiento.
Posteriormente, Madres de Plaza de Mayo señaló en un comunicado que Bonafini entregó una casa y un aula a Rousseff, en una donación «como aporte simbólico e inicial de la Fundación para la reconstrucción del Estado de Río de Janeiro, después del devastador temporal que azotó a las ciudades de Nova Friburgo, Teresópolis y Petrópolis».
Schoklender, por su parte, destacó que «creemos que este es un desarrollo con proyección mundial, que resuelve un problema básico de todos los seres humanos: la necesidad de una vivienda digna, sin importar el lugar ni la condición social donde se encuentre».
«Por eso, ponemos a disposición de todos la tecnología y el conocimiento que hemos adquirido en este tiempo y el primer paso es con nuestros hermanos de Brasil, que están atravesando un momento muy difícil».
Las unidades habitacionales fueron desarrolladas por profesionales de la Misión Sueños Compartidos -de la Fundación Madres de Plaza de Mayo- en conjunto con el equipo especializado en tecnología de avanzada de la empresa Meldorek S.A.
Esta donación se enmarca en el convenio de cooperación institucional firmado la semana pasada entre la Fundación y Cancillería, que tiene como finalidad acercar esta experiencia inédita a otros países del mundo para ayudar, según las necesidades de cada gobierno.



