Ciudad

La Carpa Villera inició su segunda semana de huelga de hambre

La organización Corriente Villera Independiente permanece en la carpa montada junto al Obelisco, para que el gobierno porteño responda a sus demandas. Sin embargo, durante una conferancia de prensa realizada ayer informaron que no hubo "ningún enuentro con los funcionarios".

«Organizaciones, partidos, sindicatos, estudiantes, artistas, personalidades y un sinfín de personas han manifestado su solidaridad y apoyo» con los manifestantes, «pero aún no ha habido ningún encuentro con los funcionarios» de la ciudad de Buenos Aires, expusieron en un comunicado de prensa.

 

«La huelga de hambre sigue por tiempo indeterminado: este acto de amor que han encarado los huelguistas sigue hasta que tengamos soluciones concretas a nuestras necesidades. Basta de hacer negocios con los pobres», manifestaron.

 

La charla con la prensa es la primera de una agenda de actividades organizadas por la agrupación para esta semana, que incluyó un homenaje a los villeros desaparecidos. 

 

La carpa, fue la  plataforma para una serie de anuncios, como una jornada el 1 de mayo con invitados especiales que se sumarán a la huelga de hambre, el III Congreso Villero que se prevé para fines de mayo y una huelga de hambre seca, estos dos últimos ad referéndum de las asambleas villeras.

 

«Pueden decir que somos feos, sucios y malos pero no pueden negar que las villas no están urbanizadas. Las leyes no se cumplieron y esos es lo que nosotros queremos, que se cumplan», dijo Rafael  Klezjer, referente de la CVI, al comenzar con una evaluación de la protesta que lleva una semana y a la que calificó como «una victoria en sí misma».

 

La carpa de unos 60 metros cuadrados, cedida por el obispado de Merlo-Morón a través de la Fundación Che Pibe ocupa el 80 por ciento de la plaza, pero no obstruyó en ningún momento el tránsito de la avenida 9 de Julio.

 

No obstante, su presencia cumple una función: visibilizar la realidad que viven a pocas cuadras del centro porteño miles de familias, en áreas inundables, sin cloacas, con tendidos de luz improvisados, entre otras deficiencias.

 

Entre los anuncios que hicieron en la conferencia de prensa,   el más importante fue la jornada del Día del Trabajador, que consiguió el compromiso de dirigentes del mundo del trabajo y la cultura que «se sumarán a la huelga de hambre simbólicamente por un día».

 

«Son compañeros de distintas vertientes políticas. Es que hoy ya nadie niega que nuestro reclamo sea justo: las villas no fueron urbanizadas y eso es ley», dijo el referente de la CVI.Sin embargo, «si fuese por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires acá nos dejan morir. Hasta ahora no hubo ninguna respuesta a nuestros reclamos», añadió Klezjer.Además, 

 

«con la pobreza se hacen negocios. Sabemos que estamos tocando muchos intereses: el de los hoteles, el de las empresas y cooperativas que contrata el gobierno porteño para que trabajen en las villas, el de los punteros del gobierno porteño», detalló Klezjer.

 

Entre los ocho huelguistas se encontraba hoy una joven de 34 años, Elizabeth Ovando, que dijo a Télam que «prefirió ir a vivir a la villa Fraga antes que llevar a sus hijos bajo un puente».»No teníamos a dónde ir y la Villa Fraga nos abrió las puertas», dijo Elizabeth, que destacó a sus vecinos por la solidaridad que recibió en un momento muy difícil de su vida.

 

Otra vecina que inició con el recambio del sábado pasado la huelga de hambre contó que el próximo 3 de mayo saldrá de la carpa villera un micro rumbo a «La Carbonilla» para una jornada de trabajo voluntario y solidario con ese barrio.

 

«Nosotros somos así. Todos nos movilizamos cuando hay alguna necesidad en alguna de las villas», comentó. 

 

Los reclamos responden a un tema postergado: «el cumplimiento de las leyes de urbanización en esos barrios, la auditoría de las cooperativas y empresas que realizan trabajos en las villas, la regulación de los alquileres, el otorgamiento de subsidios habitacionales y la no criminalización de la pobreza», recordaron los vecinos.

 

Por la  mañana del lunes,  una delegación de la CVI presentó en la mesa de entradas de la Legislatura porteña un proyecto para declarar la emergencia habitacional, socioeducativa, y socioambiental en los barrios.  

 

«Acá tendría que haber mucha gente que no está, muchos dirigentes que se cansaron de pedir que urbanicen los barrios, que se cumpla con la ley: están más viejos y cansados. Sabemos que no es fácil pero hoy estamos acá para lograrlo», concluyó Klezjer.