El fútbol es a veces, inexplicable. Anoche, en lo que parecía el preludio de una goleada, Vélez ganó sobre la hora y con un penal discutible por 3 a 2 a Independiente de Santa Fe, logrando meterse -como lo hizo en la Copa Libertadores- en las semifinales de la Sudamericana. Guillermo Franco en dos oportunidades y Juan Manuel Martínez de penal, le dieron merecida pero agónica victoria al conjunto de Ricardo Gareca. Copete y Pérez habían marcado para el conjunto colombiano.
Se podría decir perfectamente que fueron dos partidos distintos, uno por tiempo. En el primero, Vélez se acordó de lo que hizo el semestre anterior en la Libertadores y, desde el comienzo, atropelló a Independiente. A los 7 Franco definió de cabeza para el primero (luego de un remate en el travesaño de Ramírez). Minutos más tarde y ante la pasividad de los visitantes, Franco aumentó tras una gran jugada (con asistencia de taco incluída). Era un baile. El 2 a 0 quedó chico y hasta pudo haber sido mayor la diferencia si el chileno Osés sancionaba un claro penal sobre Ramírez (increíblemente dio ley de ventaja).
El segundo tuvo un golpe de escena también en el comienzo. Ni Gareca ni los jugadores de Vélez advirtieron el cambio en los visitantes, que se pararon con tres delanteros y al minuto pudieron descontar a través de Copete. Allí todo lo visto en la primera mitad se desvaneció, Vélez perdió la pelota, dejó jugar a Independiente y se dejó ganar por los nervios, a tal punto, que el empate llegó por una salida desesperada y casi inútil de Barovero, que se la jugó lejos del arco y cometió un claro penal que Omar Pérez convirtió entre lágrimas (había decidido jugar a pesar del fallecimiento de su abuelo horas antes).
Con medio tiempo aún por jugar, Vélez se estaba quedando afuera. Dejó escapar sólo 20 minutos de toda la serie (en Colombia había sido más que su rival) y se iba con las manos vacías. Se podría decir que fueron dos partidos distintos pero no, el final tenía guardada una sorpresa más.
Vélez fue con lo que podía (la defensa era la línea más floja del equipo colombiano) y encontró un penal a los 44 minutos por una fina falta a Augusto Fernández. ¿Compensación por el otro penal o simple error de un árbitro bastante flojo? No le importó al «burrito» Martínez que definió con categoría y selló el pasaje a las semifinales.
El resultado global fue justo ya que Vélez demostró ser mucho más que Independiente en los 180 minutos pero el equipo de Gareca deberá aprender a no confiarse si pretende continuar avanzando en la Sudamericana. Lo espera el ganador de la llave entre Libertad de Paraguay y Liga de Quito (a ambos rivales los eliminó de la Libertadores pasada) o, en caso de que Arsenal haga la hazaña de ganar en Chile marcando dos goles, el cruce será entre equipos argentinos.


