Como fueron los Torino en Nürburgring, la misión argentina que llevó al producto nacional a competir entre los mejores del mundo, el piloto argentino Miguel Santorelli -con mucho más del rebusque y la manualidad que nos caracteriza- decidió levantar las banderas de la vieja industria nacional para competir en el Dakar 2012 a bordo de una IKA Estanciera.
El vehículo -especialmente adaptado para poder competir- es un ícono de los utilitarios todo terreno del país, donde lo fabricó Industrias Kaiser Argentina desde 1957 hasta 1970. Equipada con un motor Cherokee de 4 litros de cilindrada, el vehículo compite en la categoría T1 (los buggy) y lleva el número 454.
Armada enteramente en la ciudad de Necochea y navegada por Daniel Crova, la Jeep Estanciera (por su motor y su chasis) empuja las dos toneladas de peso con una potencia de 230 caballos de fuerza.
Con vasta experiencia en los rallies provinciales y una gran dosis de amor propio, la Estanciera avanza entre los duros caminos del Dakar con el lema «Industria argentina, pasión argentina». Hasta ahora avanzó con un tiempo total de casi 16 horas en pista, 10 más que el Mini que lidera actualmente de la competencia, Pero el objetivo es otro, ganarle al desierto y arribar a Lima, objetivo para lo que fue artesanalmente preparada: A nosotros no nos interesa ser veloces. Nos interesa llegar. Nuestro vehículo no es estético pero si muy práctico. Somos gente de talleres. Vamos con lo justito pero bastante organizaditos», afirmó Santorelli.


