El ministro de Relaciones Exteriores recordó el compromiso de la Argentina en el cumplimiento del Tratado de No Proliferación Nuclear y exigió que Gran Bretaña confirme que no ha introducido armas nucleares en la zona de las Malvinas.
“Todas las acciones en el campo nuclear se realizan en mi país conforme altos estándares de seguridad física y tecnológica, y se encuentran controladas por la Autoridad Regulatoria Nuclear, agencia del estado que funciona de manera independiente de los operadores nucleares, de acuerdo con los instrumentos internacionales que regulan esta materia”, aclaró el funcionario.
Timerman puntualizó que “en atención al alto desarrollo de sus industrias nucleares y su demostrado compromiso con los regímenes de no proliferación, la Argentina junto a Brasil conforman el eje sobre el cual se construye la desnuclearización del Atlántico Sur”.
“Hoy quiero llamar la atención de esta Cumbre sobre recientes episodios de militarización en dicha zona desnuclearizada, según los cuales una potencia extra regional, envía un submarino nuclear a una zona cuya soberanía es objeto de disputa reconocida por las Naciones Unidas y se niega al mismo tiempo a confirmar que con esta acción no estaría introduciendo armas nucleares en la zona desnuclearizada”, comentó Timerman y enfatizó que “no se debe utilizar la disuasión nuclear contra países que han renunciado a las armas de destrucción masiva”.
Los dichos surgieron durante el encuentro que se desarrolla en Corea del Sur, donde recordó que nuestro país “demanda que se respete el compromiso de paz que los países sudamericanos hemos escogido para nuestra región” y aseguró que “la Argentina exige que la potencia extra-regional que recientemente envió un submarino capacitado para transportar arsenal nuclear a patrullar el Atlántico Sur confirme la ausencia de armas nucleares en la región”.
De esta manera, el ministro de Relaciones Exteriores denunció, tal como lo hizo ante la Organización de las Naciones Unidas, el envío de un submarino británico a la zona de las Malvinas a poco de cumplirse 30 años de la guerra.
“Este episodio nos trae nuevamente el tema del alcance del compromiso por parte de los países poseedores de armas nucleares con sus obligaciones como Estados parte de tratados de zonas libres de armas nucleares. Décadas después de haber renunciado a dicho armamento en pos de un esquema de seguridad compartido, los países que no poseemos esas herramientas de destrucción debemos tener la certeza de que en ningún momento seremos amenazados por los arsenales nucleares más modernos para proteger intereses anacrónicos”, indicó el jefe de la diplomacia.
Según Timerman hay un tratado que establece una zona libre de armas nucleares es, ante todo, un tratado de seguridad. “¿Que protección nos brinda el régimen de no proliferación cuando una potencia nuclear amenaza de manera directa o velada con la posibilidad de introducir armas nucleares en la zona desnuclearizada?”.
En otro tramo de su discurso ante la Cumbre de Seguridad Nuclear, la «convicción» argentina de que «el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), entidad con competencia natural en la materia, desempeña un papel único que debe salir reconocido y fortalecido de esta Cumbre».
También, subrayó que «las acciones que demanda la lucha contra el terrorismo nuclear, las cuales apoyamos y de las cuales participamos de manera activa, no deben convertirse en vías indirectas de limitar los derechos de los países a la autonomía tecnológica y a los usos pacíficos de la energía nuclear».
«Mi país ha expresado en otras oportunidades que las acciones para contrarrestar amenazas terroristas deben corresponderse al riesgo real que cada país enfrenta», añadió Timerman en ese mismo sentido, y subrayó: «Desde esa perspectiva, entendemos que debe existir un especial cuidado respecto de la seguridad física de los arsenales nucleares existentes, cuya responsabilidad exclusiva corresponde a los Estados poseedores de armas nucleares».
Para cerrar remarcó que «ese cuidado especial debe ser complementado con medidas concretas y adicionales de desarme nuclear, conforme los compromisos asumidos en el Tratado de No Proliferación» y concluyó que «la mejor manera de asegurar que las armas nucleares no caigan en las manos equivocadas es su total eliminación».



