El papa Benedicto XVI se reunió ayer por media hora con el líder de la Revolución cubana, el ex presidente Fidel Castro, en un encuentro que voceros vaticanos destacaron como «de mucha cordialidad».
La conversación ocurrió luego de que Benedicto celebrara una multitudinaria misa en la Plaza de la Revolución de La Habana, detalló el vocero del Vaticano, Federico Lombardi, y antes de la partida del pontífice hacia el aeropuerto José Martí.
El martes, el mismo Castro había adelantado que intentaría conversar con Benedicto. «Decidí solicitarle unos minutos de su muy ocupado tiempo cuando conocí por boca de nuestro canciller Bruno Rodríguez que a él le agradaría ese modesto y sencillo contacto», reveló Castro en una de sus reflexiones.
El encuentro fue en la sede de la Nunciatura Apostólica de La Habana, y luego, en declaraciones a periodistas en la sala de prensa del Hotel Nacional, el vocero Lombardi contó que la conversación fue en torno del escenario mundial, y de cuestiones de ciencia, cultura y ecología.
También abordaron la liturgia de la Iglesia y sus cambios en las últimas décadas, agregó el vocero.
Según Lombardi, el Papa habló de su «alegría por estar en Cuba» y agradeció la acogida, mientras Fidel Castro se interesó por las labores propias de un Sumo Pontífice.
Se trató de la primera entrevista entre el líder máximo de la revolución, de 85 años, y el Papa alemán, de 84.



