Cultura

“Hubiera Querido”, poesías del reencuentro

La poeta Rosa María Pargas, detenida-desparecida, es rescatada como una voz profundamente femenina, política, militante. Su libro fue declarado de interés cultural por la Legislatura de la Ciudad.

El diputado porteño Julio Raffo (Proyecto Sur) entregó a  María Raquel Camps Pargas el diploma que reconoce el  Interés Cultural de la Ciudad al libro de poemas «Hubiera Querido», escrito por su madre Rosa María Pargas, detenida y desaparecida por la última dictadura cívico-militar. Participaron del acto, además, Julián Axat, editor de la colección «Los detectives salvajes» –que se distribuye en librerías, y en la que se publica esta obra-, y Celedonio Carrizo, compañero de militancia de Rosa María. Raffo, autor de la iniciativa, dijo que con homenajes como éste la Legislatura abre sus puertas a quienes se consustanciaron con las luchas del pueblo, y reveló que para él la poesía de Rosa María es parte de las historias entrelazadas de nuestra época. Recordó, entonces, que cuando a mediados de los años ochenta estaba haciendo investigaciones para la preparación de un libro sobre los asesinatos de Trelew (1972), le había llegado el relato sobre el amor -reflejado en estas poesías- de Rosa María y Alberto Miguel Camps, padres de Raquel. “Se tocaban las manos por el agujero que habían hecho en el piso de la prisión que los separaba”, contó. Celedonio Carrizo, compañero de militancia de Rosa María y también en prisión con ella y Alberto, se refirió a esos días, las formas de comunicarse con las compañeras y la convivencia entre las diferentes convicciones políticas. Julián Axat, por su parte, habló de la calidad de la poesía de Rosa María; cómo esa historia de amor se resumía en «Hubiera Querido». Explicó que la poesía allí reunida  reflejaba tres etapas de la escritora: la de la cárcel, que contempla incluso los mensajes cifrados que se pasaban clandestinamente; las elaboradas una vez que alcanzó la libertad, que no ignoran su crisis política y de militancia, un pronunciado feminismo, su relación amorosa; y la etapa de la adolescencia. “La voz de Rosa María, dijo, es profundamente femenina, profundamente política, profundamente militante”. Raquel, que reconstruyó la tarea literaria de su madre compilando poesías que guardaba su abuela en la casa natal de Rosa María, en Gualeguaychú, contó cómo en ese proceso fue recuperando el vínculo con su madre, desaparecida cuando ella tenía sólo once meses de vida. “De alguna manera, la parí”, resumió ese largo camino hacia el reencuentro.Estuvieron presentes Hugo Cañón, copresidente de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), los diputados de la ciudad Rafael Gentili (Proyecto Sur), Rocío Sánchez Andía (Coalición Cívica),  Raúl Puy (diputado MC) y Marcelo Parrilli (diputado MC). Adhirieron al acto Eduardo Tavani, en su carácter de Director Ejecutivo del Instituto Espacio para la Memoria (IEM); Pilar Calveiro, politóloga argentina y profesora investigadora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y la diputada Susana Rinaldi (Frente para la Victoria).  Rosa María Pargas Como se relata en los fundamentos la declaración, el libro «Hubiera Querido» nace de las poesías, atesoradas por su madre en una caja llena de recuerdos en Gualeguaychú, su ciudad natal. Su hija Raquel, en la búsqueda por reencontrarse con ella, por conocerla, por tenerla y por construir un vínculo que le fue ultrajado a los once meses de vida, encontró refugio en esa caja que tan celosamente custodiaba su abuela. Luego de un largo y duro proceso de reconstrucción y reencuentro con su madre, de conocerla a través de sus escritos, Raquel logró compilar y prologar este libro de poesías donde encuentra a Rosa María, sus palabras, sus ideales y sus sentimientos. Rosa María Pargas nació en 1949. Fue escritora, estudiante de sociología y militante de Montoneros. En 1972 fue detenida, y en la cárcel de Rawson conoció a su compañero y padre de sus hijos, Alberto Miguel Camps, uno de los tres sobrevivientes de la “Masacre de Trelew”. En 1974, gracias a la amnistía del entonces presidente Héctor Cámpora, salió de la cárcel y se exilió junto a Alberto en Perú, México e Italia. Al poco tiempo regresaron al país, clandestinamente, continuando su militancia dentro de la organización Montoneros. El 16 de agosto de 1977, Alberto Camps fue asesinado en un operativo parapolicial y Rosa María secuestrada.  Al día de hoy permanece desaparecida. Fue vista por última vez en el centro clandestino de detención “El Vesubio”.