Deportes

Los Juegos Olímpicos y las Islas Malvinas, la polémica

La diputada Rosana Bertone (Frente para la Victoria)presentó un proyecto para que los atletas luzcan un escudo con la imagen de las islas junto con la leyenda "Las Islas Malvinas son argentinas". En Inglaterra, un legislador enterado pidió que se prohíba la participación argentina en los Juegos.

Hace años que se viene discutiendo acerca del rol del deporte como vehiculizador de ciertos antagonismos históricos y políticos entre los países que participan. Argentina, en ese sentido, no es la excepción y cada vez que una camiseta celeste y blanca enfrenta a un conjunto inglés, la referencia es automática y los medios la saben fogonear.

Incluso por los propios protagonistas, como fue el emblemático caso de México 86´en el que Diego Maradona convirtió los dos goles para eliminar a Inglaterra del Mundial, con la herida abierta de la guerra y no dudó en relacionar ambas situaciones. Ahora bien, que la propuesta ingrese a la esfera política por parte de un proyecto de ley adquiere otro matiz.

La diputada Rosana Bertone (Frente para la Victoria) propuso que los atletas argentinos lleven impreso en sus camisetas un escudo con la imagen de las Islas Malvinas junto con la leyenda «Las Islas Malvinas son argentinas».

Los ecos ya llegaron a Inglaterra, donde un legislador conservador -Andrew Rosindell- consideró: “Si esto avanza será un insulto terrible para la gente de las islas Falkland (Malvinas), quienes tienen el derecho democrático a ser británicos. Argentina no puede abusar de su participación en los Juegos Olímpicos y hacer política. Se les debería impedir su participación si van a promocionar una causa política ilegal», según reprodujo el diario Tiempo Argentino.

Más allá de la opinión del político inglés, es importante considerar que, en este caso, no se trata de un enfrentamiento entre equipos que representan a estos países sino de la propia delegación que disputará los Juegos Olímpicos en suelo inglés, diferencia no menor. Además, la competencia se llevará a cabo semanas después del 30mo. aniversario de la finalización de la guerra.

Si bien la última palabra la tendría -en caso de que prospere el proyecto- el Comité Olímpico Internacional, la idea está más cercana a un gesto provocador que a las políticas argentinas de afianzar el reclamo pacífico por la soberanía de las islas -a través de los canales diplomáticos correspondientes- y no hacer del deporte una bandera de disputa, cuando el objeto que persiguen es la competencia con espíritu de camaradería, lo que caracteriza a los Juegos Olímpicos.

De lo contrario, cabría pensar, entonces, que la selección nacional de fútbol lleve el mismo escudo, o que la boliviana muestre uno en contra de Chile por la salida al mar, o Paraguay exhiba otro en contra de Argentina y Brasil por la guerra que le declararan en 1865, y así sucesivamente.