El Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires (IPCBA) registró en marzo un incremento del 3,0%, marcando una leve desaceleración en la comparación interanual, que se ubicó en 32,1%, apenas por debajo del mes previo. En lo que va de 2026, los precios acumulan una suba del 8,9%, según el informe oficial del IDECBA.
El avance mensual estuvo impulsado principalmente por aumentos en vivienda, transporte, alimentos, educación y salud, que en conjunto explicaron casi el 80% de la suba general.
Uno de los rubros de mayor incidencia fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que aumentó 3,2%, traccionado por subas en alquileres, expensas y tarifas. En paralelo, Transporte registró un incremento del 6,0%, impactado por combustibles y el boleto de colectivo.
En Alimentos y bebidas, los precios subieron 2,6%, con fuerte incidencia de las carnes (+6,3%), parcialmente compensada por bajas en frutas y verduras. Por su parte, Educación trepó 8,6% por la actualización de cuotas, mientras que Salud avanzó 2,4% por ajustes en prepagas.
El análisis de la serie histórica elaborada por el IDECBA muestra que la inflación mensual en la Ciudad se estabilizó en torno al 2%–3% en el último año, muy por debajo de los niveles registrados durante 2024.
De hecho, mientras que en 2024 el promedio mensual superaba el 7%, en los últimos 12 meses el promedio se ubica cerca del 2,4%, lo que evidencia un proceso de desaceleración sostenido.
Sin embargo, esa moderación convive con comportamientos heterogéneos entre los distintos componentes del índice.
Análisis de los datos
Los datos muestran que los precios regulados —como tarifas, transporte y educación— vienen teniendo un mayor dinamismo. En marzo aumentaron 6,5%, muy por encima del nivel general, y en el último año promedian subas superiores al resto de los componentes.
En paralelo, la inflación núcleo (que excluye precios estacionales y regulados) se mantiene relativamente estable, con una suba del 2,7% en marzo y un promedio cercano al 2,4% mensual en el último año, lo que indica una inercia inflacionaria todavía presente.
El componente estacional continúa mostrando alta volatilidad. En marzo registró una caída del 4,5%, impulsada por bajas en turismo, hoteles y pasajes, lo que ayudó a contener el índice general.
Este comportamiento ya se había observado en febrero (-6,5%), tras un fuerte salto en enero, reflejando el impacto de factores puntuales más que una tendencia sostenida.
Otro rasgo que se consolida es el mayor aumento de los servicios respecto de los bienes. En marzo, los servicios subieron 3,1%, por encima del 2,8% de los bienes, una dinámica explicada por educación, transporte, alquileres y gastronomía.
En términos interanuales, la brecha es aún más marcada: los servicios acumulan un 35,9%, frente al 26,0% de los bienes.



