En el marco del Día Mundial de Concientización sobre el Autismo, el INADI tiene en marcha un programa que aborda la temática del Trastorno Generalizado de Desarrollo (TGD) o Trastorno del Espectro Autista, a través del cual se promueve la capacitación profesional, la aprobación de leyes inclusivas y la concientización de la sociedad.
Este programa se propone desarrollar e implementar políticas públicas tendientes a la prevención, difusión, información, capacitación y formación de la temática TGD-TEA a fin de garantizar una plena ciudadanía a quienes padecen dicho trastorno y a sus familiares. Promueve, además, la sanción de leyes que protejan los derechos de las personas con TGD-TEA en todos los ámbitos de la sociedad.
La delegación Chaco del INADI informó que la filial local de la Asociación Argentina de Padres realizará hoy a las 10, una suelta de globos en la intersección de Perón y avenida Alberdi.
En tanto, los padres de la fundación de Niños Autistas en Tucumán (ANIA) organizaron una marcha que se llevará a cabo esta tarde a las 19. El recorrido comienza en la Legislatura y culminará en la plaza Independencia.
Mañana es el “Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo” para recordar el compromiso que debe tener la sociedad con los derechos y el bienestar de las personas con esta discapacidad.
Se recuerda que la ONU designó el 2 de abril como el Día Mundial de Concientización sobre el Autismo, y por este motivo adhiere a las actividades que se realizan en todo el país para destacar la importancia del diagnóstico precoz y la intervención temprana sobre este trastorno. Cabe recordar que el INADI promueve la visibilización y la inclusión social de las personas con autismo y a la valoración de sus habilidades y talentos distintivos.
¿Qué es el autismo?
El Trastorno Generalizado de Desarrollo (TGD) o Trastorno del Espectro Autista, como se denomina actualmente, es un trastorno neurobiológico que afecta tres áreas del desarrollo: la comunicación (verbal y no verbal); la socialización; la imaginación, creatividad y juego que generan intereses restringidos o conductas repetitivas estereotipadas.
Los síntomas pueden ser desde muy leves hasta muy graves, según el grado de pérdida de las habilidades sociales y de comunicación, y la aparición de comportamientos repetitivos, obsesivos o rutinas rígidas.
El autismo, en un sentido estricto, es un conjunto de síntomas que afectan la conducta. Las personas con TEA pueden tener respuestas extrañas a estímulos sensoriales (hipersensibilidad al sonido, al tacto, a las luces y olores, umbrales altos al dolor); una amplia gama de síntomas en su comportamiento (hiperreactividad, déficit de atención, impulsividad, agresividad, conductas autolesivas y rabietas; cambios inexplicables del estado de ánimo, falta de respuesta a peligros reales, o inversamente temor inmotivado); y frecuentes alteraciones en la conducta alimentaria y en el sueño.
Diagnóstico
Es importante distinguir el autismo del retraso mental. Hoy día existe acuerdo en cuanto a considerar que el retraso mental o déficit psíquico es una característica que no tiene por qué formar parte del diagnóstico de los trastornos generalizados del desarrollo, siendo importante que, cuando esté presente, se diagnostique por separado.
Generalmente los trastornos del espectro autista suelen diagnosticarse con certeza a los 3 años, pero los primeros diagnósticos surgen entre los 18 y los 24 meses, cuando padres o maestros notan conductas inusuales o falta de conductas que presentan otros niños de la misma edad.
Algunos padres notan diferencias al nacer, y otros notan la pérdida de capacidades en un determinado momento del desarrollo. En estos últimos casos suele no prestarse atención a los signos del autismo, entendiendo que el niño “se normalizará”, y perdiendo precioso tiempo de intervención precoz.
No existen en la actualidad medios de prevención ni una cura reconocida, sin embargo, existen tratamientos combinados que apuntalan las capacidades comunicativas, sociales y cognitivas; de las investigaciones surge con la intervención temprana de al menos dos años en edad preescolar, muchos niños tienen importantes avances. La intervención debe comenzar inmediatamente luego del diagnóstico.
Autismo y discriminación. Situación en Argentina
Se trata de una discapacidad tan compleja que abarca varias áreas del desarrollo y, por ende, necesita de una variada oferta de profesionales y de una estimulación de por vida, tanto para adquirir habilidades como para mantener las adquiridas.
Ante el gran desconocimiento sobre TGD en nuestro país, aparecen problemáticas propias como la falta de profesionales capacitados para su detección precoz y su abordaje terapéutico.
Tampoco hay suficientes instituciones adecuadas tanto centros educativos terapéuticos como escuelas especiales para aquellos que la necesiten.
Un gran porcentaje de niños y niñas con TGD están aptos para ingresar a la escuela común con un/una acompañante integrador/a pero éstos establecimientos suelen tener muy poca aceptación de alumnos/as dentro del espectro autista. Esto hace que muchas niños/as queden sin escolarizar o mal escolarizados en escuelas especiales cuando no les corresponde. Aquellos establecimientos que son inclusivos otorgan una sola vacante por aula y esto no es suficiente.
También es complicado cubrir la cantidad de cargos de maestros/as integradores/as sumándose la dificultad que las obras sociales generan para abonar el honorario correspondiente.
Por otra parte, están las serias dificultades con que se encuentran numerosísimas familias para conseguir que las obras sociales respeten la Ley 24.901 y se hagan cargo de los tratamientos indicados.
De esta descripción no puede quedar afuera el absoluto desamparo que tienen los jóvenes y adultos dentro del espectro autista, que no tiene formación laboral, lugares de esparcimiento, recreación y deporte, ni viviendas con apoyos adecuados para incentivar un modelo de vida independiente.


