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En medio de un escándalo mediático, la AFA volvió a reelegir a Grondona

Mientras en la puerta de la sede de la Asociación del Fútbol Argentino Daniel Vila se autoproclamaba presidente, la Asamblea Anual Ordinaria votó a puertas cerradas la octava reelección de Julio Grondona, con el aval de los 46 dirigentes que participaron de la elección.

La Asociación del Fútbol Argentino, como se sabía desde que se presentaron las candidaturas, volvió a reelegir anoche a Julio Grondona como su presidente. Con el voto de los 46 dirigentes que participaron de la Asamblea, el octogenario dirigente se aseguró continuar al frente de la AFA hasta octubre de 2015.

La Asamblea Anual Ordinaria se llevó a cabo en la sede de Viamonte ante un enorme despliegue mediático, que incluyó el plan de último momento del empresario Daniel Vila, quien hasta se autoproclamó como nuevo presidente en la puerta de la AFA. Supuestamente avalado en un amparo judicial de un club santafesino, el presidente de Independiente Rivadavia de Mendoza afirmó haber sido electo por más de 50 dirigentes de clubes del interior. 

«Cumplimos con todos los pasos que nos exigió la Justicia y nos dejaron afuera» afirmó Vila quien, por haber salido a realizar declaraciones a los medios, no pudo volver a ingresar y hasta dejó afuera -según informó luego la AFA- a dos representantes de otros clubes que no pudieron participar de la elección. Del tercero no se hizo mención (hasta anoche no había precisiones sobre los clubes pero se mencionaron a Vélez, All Boys e Independiente).

Adentro, sin embargo, la Asamblea se desarrolló como estaba prevista y Grondona recibió el aplauso de los representantes de los clubes, que le dieron el visto bueno para continuar por un nuevo período.

”Allá en el año 1979 cuando comenzamos junto con los clubes a estar en esta Casa, nos propusimos no más intervenciones, no más sacristía, no más cambios en los descensos y muchas cosas que afortunadamente después de 32 años podemos decir hemos cumplido”, declaró Grondona tras la votación.

No hubo cámara oculta, ni medida judicial, ni aparato mediático suficiente para torcer un destino que estaba escrito y se prolongará simplemente hasta que lo decida quien comanda los hilos de la millonaria institución. Mientras tanto, la realidad deficitaria de la mayoría de los clubes, la violencia y la arbitraria justicia deportiva se enquista de tal manera, que ya se la puede considerar como parte del fútbol argentino.