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Hoy se cumplen 12 años

Nuevo aniversario de Guantánamo sin final a la vista

De 779 detenidos, sólo siete han sido declarados culpables y condenados. Los EE.UU. debe poner fin a esta costosa desgracia.

Por Morris Davis. Tarducción de Ana Vallorani

Hace doce años, el 13 de noviembre de 2001 el presidente George W Bush firmó una orden autorizando la detención de presuntos miembros y simpatizantes de Al Qaeda, y la creación de comisiones militares. Tomando una frase de los Grateful Dead: «¡Qué viaje tan largo y extraño ha sido este.»

 

La orden fue modelada sobre una emitida por el presidente Franklin D. Roosevelt el 2 de julio de 1942, que autorizaba a una comisión militar para juzgar a ocho saboteadores nazis detenidos en los Estados Unidos. Los hombres fueron capturados, condenados y seis de los ocho ejecutados en un lapso de 43 días. La comisión militar de Roosevelt fue rápida, secreta y severa, por lo que algunos asesores instaron al Presidente Bush a quitarle el polvo y volverla a usar.

 

Un total de siete detenidos de los 779 hombres que han estado alguna vez en Guantánamo fueron declarados culpables y condenados. Cinco de los siete ya no están en Guantánamo creando una paradoja: hay que perder para ganar. Los pocos afortunados que consiguen ser acusados y condenados por crímenes de guerra, tienen bastantes probabilidades de salir de Guantánamo, pero los que no tienen acusaciones podrían pasar el resto de sus vidas en prisión.

 

Los siete hombres juzgados en tribunales militares fueron condenados por proporcionar apoyo material al terrorismo. Dos de los siete – Salim Hamdan y David Hicks – fueron declarados culpables únicamente de proporcionar apoyo material. En octubre de 2012, un panel de tres jueces de la Corte de Apelaciones de EE.UU del Circuito de Washington DC – todos nombrados por presidentes republicanos – revocó la condena de Salim Hamdan, chofer de Osama Bin Laden. En escritos para la corte, el juez Brett M Kavanaugh dijo que antes que el Congreso aprobara la Ley de Comisiones Militares en septiembre de 2006, » el derecho internacional de guerra no proscribía el apoyo material al terrorismo como un crimen de guerra».

 

Dado que casi todos los hombres detenidos en Guantánamo han estado allí desde mucho antes de 2006 y que la mayoría eran en el mejor de los casos lacayos de bajo nivel, la incapacidad del gobierno para acusarlos de proporcionar apoyo material al terrorismo implica que probablemente nunca se enfrentarán a una comisión militar para un juicio que pueda permitirles encontrar una manera de salir de Guantánamo.

 

Los defensores de las comisiones militares argumentan que Estados Unidos está en guerra contra el terrorismo, un punto que exige que aquellos retenidos deban enfrentarse a los juicios en un tribunal de guerra en lugar de en un tribunal federal. En septiembre de 2006, 14 detenidos de alto valor, mantenidos en lugares oscuros de la CIA fueron transferidos a Guantánamo en custodia militar. Sólo uno ha sido juzgado y condenado. Ahmed Ghailani es el único detenido que no ha sido transportado desde Guantánamo a Estados Unidos, donde fue condenado en una corte federal por su participación en los atentados de 1998 contra las embajadas de EE.UU. en Kenia y Tanzania. Ghailani fue juzgado en 2010 y condenado a cadena perpetua, y el Tribunal de Apelaciones del Segundo Circuito de los EE.UU. ratificó recientemente su condena.

 

Mientras tanto, algunos de los compañeros de viaje de Ghailani siguen atascados en el pantano de comisiones militares donde las partes discuten sobre si el acusado está obligado a comparecer ante el tribunal, si Khalid Sheikh Mohammed puede usar un chaleco de camuflaje, si el juez o algún monitor secreto de la CIA controla el sistema de audio del tribunal, y cómo el gobierno tuvo acceso a los archivos de los abogados defensores. Mientras el  Juez coronel James Pohl se mueve dificultosamente a través de estos nuevos problemas, la fiscalía dice que quiere una fecha para el juicio a finales de 2014. Para entonces, Khalid Sheikh Mohammed habrá estado en custodia de los EE.UU. por más de 11 años. El Fiscal General Eric Holder, dijo recientemente que el juicio estaría cerrado y KSM esperaría en el corredor de la muerte si el caso hubiera sido llevado a juicio en una corte federal en Nueva York.

 

Los estadounidenses son ajenos al alto precio que pagan por Guantánamo. Para el final del año fiscal en curso, se habrán gastado cerca de $ 5.25bn en las operaciones de detención. A un costo estimado de más de 2,5 millones de dólares por año por cada detenido, el precio es aproximadamente 75 veces mayor que el de la prisión federal.

 

La ley que se ha desarrollado a partir de Guantánamo le ha dado mala reputación al país; debido a la sentencia del Tribunal Supremo de que las comisiones militares de Bush eran ilegales a los fallos del circuito de Washington DC, todos los hombres condenados por comisiones militares fueron acusados ​​de un delito que no era un crimen de guerra legítimo. Enemigos y aliados de Estados Unidos por igual, en su crítica a las prácticas de guerra de EE.UU. contra el terrorismo, citan como ejemplo a Guantánamo de liderazgo fracasado. Lo único positivo que se puede decir de Guantánamo es que les da a los traficantes del miedo un tema de conversación para tratar de pintar una imagen distorsionada del presidente Obama como suave frente a los terroristas porque quiere cerrarlo.

 

En su candidatura a la Casa Blanca en 2008, el senador John McCain dijo:

 

    «Hay que cerrar Guantánamo. Nuestro gran poder no significa que podamos hacer lo que queramos, cuando queramos.»

 

El presidente Obama ha argumentado repetidamente que Guantánamo debe cerrarse. En mayo dijo en un discurso: «no hay justificación más allá de la política para que el Congreso nos impida el cierre de una instalación que nunca debió haber sido abierta».

 

Ahora, una docena de años después que el presidente Bush firmó la orden que condujo a Guantánamo y a las comisiones militares, aún no hay final a la vista. Es hora de poner fin a este derroche de vergüenza que socava lo que los Estados Unidos pretenden defender. Los Estados Unidos no pueden darse el lujo de permitir que Guantánamo «siga acarreando esto».

Fuente: The Guardian, Reino Unido