Tras una durísima negociación en el Ministerio de Trabajo, la patronal de Soho negoció el levantamiento de la ocupación pacífica que los obreros llevaban en la empresa hace una semana, pero tuvo que firmar que no despediría, ni sancionaría a nadie, que pagaría los sueldos inmediatamente y que se comprometía a hacer inmediatamente un inventario junto a los delegados de todos los bienes que hay en la fábrica, en prevención a un vaciamiento fraudulento.
De esta manera el inventario será monitoreado por la justicia y el Ministerio de Trabajo. Y la empresa tuvo que aceptar también, en lugar de los despidos compulsivos y selectivos a los que aspiraba, la apertura de un listado de retiros voluntarios que en realidad la perjudica, ya que los más dispuestos a irse de la empresa son un minoría de trabajadores que no adhirió a la medida de fuerza y que apoya los planteos de la empresa. El acuerdo tiene una duración de 30 días.
Cuando los obreros de Soho votaron el viernes pasado ocupar pacíficamente sus puestos de trabajo las 24 horas y por tiempo indeterminado, la patronal llevaba adelante un acelerado vaciamiento de la empresa que ponía en riesgo las fuentes de trabajo.
“Había vendido sus logos, su esquema de producción, mudaba bienes, anunciaba su intención de desmantelar el sector de corte y ni siquiera había pagado los sueldos del mes. Era vox populi que con la venta de la firma, a excepción de cinco personas, la mayoría de los trabajadores serían despedidos sin siquiera garantías de cobrar su indemnización. Frente a esta situación desesperante, los trabajadores se plantaron con firmeza y a una semana de iniciado el conflicto, lograron torcer los planes patronales”, denuncian.
A la firmeza de los obreros en lucha, se le sumó el apoyo de los vecinos de las inmediaciones, delegados de otras fábricas, de organizaciones sociales como la Alameda, los cartoneros del Alamo, el MTE, el Movimiento de Fábricas Recuperadas entre otros que juntaron dinero para el fondo de huelga, hicieron guardias externas permanentes durante toda la semana y estuvieron en estado de alerta y movilización ante cualquier ataque antiobrero.
Fuente: La Alameda


