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Neuquén

Preocupación por plaga de tucura ante malos controles

Aluminé es el lugar más afectado de la zona centro norte de la provincia. Se detectaron hasta 18 individuos por metro cuadrado y en algunos casos entre 22 o 25, cuando el límite es de hasta 10 langostas por parcela.

Los campos productivos del interior de la provincia de Neuquén sufren el ataque de las voraces tucuras que como todos los veranos volvieron a aparecer. Esto es consecuencia de los malos controles de plaga que llevaron adelante algunos productores.

Según información difundida por la Provincia, la plaga afecta la zona centro norte de Neuquén, desde Quilca hasta Guañacos o Miches. El lugar más complicado es en la zona de Aluminé donde se detectaron hasta 18 individuos por metro cuadrado y en algunos casos entre 22 o 25, cuando el límite es de hasta 10 langostas por parcela.

La plaga, que es de control obligatorio, se hace de forma mancomunada entre los productores y las agencias de producción locales que dependen de la provincia.

El monitoreo del insecto se hace en campos en los que se registró la plaga en años anteriores y sobre ellos se trabaja para limitar la eclosión de los huevos. En diciembre y primeros días de enero, en el estadío en el que la langosta es llamada mosquita o saltona, se hace una fumigación con productos químicos y luego con rebasillo o afrechillo de trigo previamente rociados con cipermetrina dibetoato, entre otros productos químicos.

El problema surge cuando los controles no se hacen o se hacen de manera deficiente y eso genera que el insecto se desplace por campos que habían sido tratados. “Es plaga de control obligatorio y denuncia según estipula una ley nacional”, dijo El director general de Sanidad Vegetal de la subsecretaría de Producción de Neuquén, Daniel Sosa.

Sosa explicó que la provincia tiene un fondo rotatorio de plaguicidas que se entrega a los productores junto con capacitaciones y manipulación de los productos químicos. Esos productos deben ser devueltos por el productor al finalizar la temporada estival, “sin embargo no muchos lo hacen y eso complica bastante al sistema”, explicó.

“En enero las tucuras empiezan a movilizarse porque les salen alas; el desplazamiento es más intenso y el combate es muy complicado dijo el funcionario, y añadió que desde “hace 2 o 3 años estamos luchando bastante contra la plaga”.

Sosa explicó que salen al campo semanalmente para ver la evolución del estrago y recordó que a fines del año pasado se constató que en muchos casos no realizaron los tratamientos de control recomendados en tiempo y forma. “Ya se preveía que habría una alta densidad poblacional de la plaga en estado adulto, lo que produce severos daños económicos en las pasturas y donde muchos productores que siguieron las recomendaciones y fumigaron se ven afectados por bloques que no fueron tratados correctamente o ni siquiera fueron fumigados”, comentó.

El debate surge porque muchos productores reclaman que la provincia tenga mayor presencia, incluso poniendo cuadrillas fumigar las zonas de desarrollo de la Tucura o haciendo fumigaciones aéreas «cuidadas» para no contaminar cursos de agua potable o matar abejas.