Federal

Córdoba

Revelador hallazgo arqueológico sobre pobladores prehispánicos

El trabajo realizado por los investigadores del Conicet reveló que las poblaciones originarias que habitaron en las sierras cordobesas desarrollaban una economía a base de la explotación de plantas y animales silvestres y, además, que no se trataba de pobladores tan sedentarios.

Una investigación realizada por investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) reveló que las poblaciones originarias que habitaron las Sierras de Córdoba siglos antes de la Conquista española desarrollaron una economía mixta que combinaba cultivos con la explotación de plantas y animales silvestres.

«Se pensó que sabíamos mucho de los pobladores prehispánicos de las Sierras de Córdoba, que eran agricultores sedentarios, por ejemplo, pero no eran ni tan agricultores, ni tan sedentarios como se afirmó durante décadas», afirmó el arqueólogo Matías Medina.

El trabajo de los doctores Sebastián Medina y Eduardo Berberián del Conicet y el Área de Arqueología y Etnohistoria del Centro de Estudios Históricos «Carlos Segreti» permite un conocimiento más preciso del pasado.

Una de las primeras evidencias en las que se apoyó la mirada de los arqueólogos, quienes trabajan hace más de diez años en la región Central de Argentina, fue el tipo de arquitectura utilizada en los poblados, con casas-pozo que siempre se interpretaron como indicadoras de sedentarismo.

Otra prueba fue el polen recuperado en los sedimentos, dominado por plantas que crecen en ambientes continuamente perturbados por la actividad humana, cosa que sugería la repetida ocupación y reocupación de los sitios aldeanos. Respecto a que los Comechingones fueran agricultores de tiempo completo, hallaron poca evidencia: «Unos veinte granos de maíz carbonizados, ¿a cuántas mazorcas pueden remitir?», relativizó Medina.

A su vez, el investigador destacó: «El modelo arqueológico sostiene que en primavera-verano las familias se agrupaban en los valles para cultivar y recolectar frutos silvestres; y en otoño, el grupo se dispersaba hacia las cumbres de las Sierras Grandes para cazar guanacos, para luego volver a agregarse en primavera-verano».

Según Medina la evidencia acopiada habla de una sociedad que incorpora agricultura en forma flexible, sin abandonar la caza-recolección y el uso estacional y diversificado del paisaje.