La segunda fase del Programa Nacional de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego logró sacar de circulación un total de 3.720 dispositivos y 31.165 municiones en todo el país, a menos de un mes de su lanzamiento.
Así se informó hoy durante el acto en el que el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak, y el gobernador de La Rioja, Luis Beder Herrera, acordaron la adhesión de esa provincia a la iniciativa que en su primera etapa permitió destruir 107 mil armas y casi 775 mil municiones.
Al respecto, el ministro de Justicia, consideró que “las armas en manos de civiles sólo aseguran muertes absurdas” y agregó que “en Argentina, el 65% de los homicidios dolosos tiene lugar en el marco de conflictos interpersonales y no durante la comisión de otro delito, como un asalto. Por lo tanto, un arma en la casa es un problema, nunca una solución”.
Alak aseguró que el objetivo es “que en Argentina las armas estén en poder de las fuerzas de seguridad”.
En tanto, el titular del Registro Nacional de Armas, Renar, Andrés Meiszner, completó que en 26 días de desarrollo de la segunda fase, son 3.720 los dispositivos y 31.165 los proyectiles entregados por civiles en los puestos fijos y móviles que el organismo que conduce tiene dispuestos en todo el país.
La iniciativa consiste en la entrega voluntaria y anónima de armas de fuego y municiones a cambio de un incentivo económico, que va de 200 a 600 pesos, en puestos fijos o móviles del Registro Nacional de Armas en los que se las inutiliza como paso previo a su destrucción definitiva.
En la primera etapa se recibieron en todo el país 107.761 armas y 774.679 municiones que ya fueron inutilizadas; y el resultado económico de esa destrucción fue donado a la Fundación Garrahan.
Gracias a la Ley 26.644 el programa fue prorrogado por dos años, y en esta segunda etapa ya se recibieron 3.720 armas de fuego y 31.165 municiones en todo el país.


