El mismo propone, que el voto sea un derecho y no una obligación para los jóvenes de entre 16 y 18 años, tal como lo es en la actualidad, para los mayores de 70. Ésta futura Ley busca otorgar un derecho e incluir a quienes hoy se presentan, como los sostenedores, por un lado, del proyecto político que gobierna el país, por el otro de un pilar fundamental de quienes componen la oposición política, y quienes con una ideología independiente tienen la certeza de poder ejercer su sufragio y de transformar, a través de este, la realidad.
Recorriendo los ámbitos donde generalmente uno escucha hablar de política, es decir, todos los ámbitos, – porque tampoco podemos negar, que hoy por hoy de política se escucha hablar en todo lados- vemos como éste artículo, el Nº 2 , el que dice “Sustitúyase el Art. 7º de la Ley Nº 346 por el siguiente texto:” “ARTÍCULO 7º: Los argentinos que hubieren cumplido la edad de dieciséis (16) años, gozan de todos los derechos políticos conforme a la Constitución y a las leyes de la República”, se lleva toda la atención.
Descuidando así los demás artículos de la Ley, que son tan importantes como este, como por ejemplo , el que habla de los derechos políticos de los extranjeros, que si el tema fuese abordado con profundidad, tengo la enorme convicción que hasta sería protagonista de discusiones más fuertes, o al menos más profundas y no tan carentes de sentido . Me atrevo a hablar de una carencia de sentido porque hace apenas unos años éramos, (y seguimos siendo), la generación sin intereses, ni preocupaciones y sobretodo sin obligaciones.
Pero ahora que esa generación se alza en pos de un ideal o una convicción, se nos acusa de no tener “la coherencia ni estar preparados, educativa y psicológicamente, para ejercer algo tan respetado, honrado e importante , como el sufragio, que es la voz y la decisión de cada ciudadano”, en vez de apoyarnos en la iniciativa de querer ser protagonistas, guiarnos y porque no hasta otorgándonos o dejándonos a elección las herramientas que nos ayudarán a consolidarnos de una manera más coherente, más culta, y más acertada para sus morales.
Al escuchar frases como esas yo automáticamente me pregunto ¿ A ustedes, quién les enseñó a sufragar? Llego a esta pregunta, simplemente por el hecho de que todos somos conscientes de que hace 30 años, hablar de política en una mesa familiar era para nada común, y en el colegio era impensable. Nuestros padres, son el relato vivo de que su primera vez ejerciendo el sufragio, fue hasta sin saber que era lo que votaban. Y ahí puede surgir el “por eso mismo decimos…”
Pero opino que los tiempos cambiaron, hoy hablar de política es algo cotidiano, hoy un chico de 16 años milita en política, usa la política como un instrumento de transformación del espacio en donde vive, de la realidad , de lo que todos compartimos más allá de las ideologías, que es la mismísima Patria.
Y sobre todas las cosas ese joven tiene mucha más información a su alcance, que la que tenían quienes se oponen a esta iniciativa cuando eran jóvenes, porque el mundo ya no es lo que era antes, la globalización hace que cada individuo desde donde quiera que se encuentre, pueda hasta sentirse protagonista de lo sucedido en otro país, incluso en los que no ha visitado nunca y tal vez nunca visite. Hoy el joven siente el impulso de ser el protagonista del hecho histórico , a lo largo de nuestra historia vemos como los jóvenes fueron la vanguardia de los cambios políticos, económicos y sociales que marcaron de una u otra manera, la consolidación de la Nación que hoy somos. Y estos jóvenes saben que para ser esos protagonistas, para ser quienes tomen la posta y/o sostengan un proyecto colectivo necesitan herramientas y compromiso.
Repito, lo vemos a los largo de la historia, y lo vemos hoy. Hoy un joven de 16 años es capaz de formar parte de una mesa de discusión, de una mesa de trabajo, de una mesa de decisión. Muchas veces posee las herramientas que los adultos no tienen, ya que se han tomado muy en serio el no ser más la promesa de un mañana mejor. En la adolescencia participan del primer encuentro de lleno que se tiene con la democracia, de los Centros de Estudiantes, y ¿Qué medio es más político y transformador a esa etapa que un Centro de Estudiantes? Los jóvenes necesitamos, queremos y exigimos se nos permita ser parte del presente, de cara a la construcción en conjunto de políticas que rigen el día a día de todos los ciudadanos.
Los jóvenes vemos esta Ley como la consolidación de un proyecto político inclusivo. Sin tomar partido, tratando de ser eso que los científicos llaman “neutral” , se puede analizar las posturas y ver… de un lado, opiniones y posturas que carecen totalmente de sustento ideológico y/o argumento, y del otro una defensa basada únicamente en el simple y complejo hecho de la ampliación de derechos.
El debate debería ser mucho más profundo, de que si el joven de entre 16 y 18 años es capaz o no de emitir un “voto calificado”. Debería analizarse relacionándolo con la Convención de los Derechos del Niño, o bajo el reflejo de la constitucionalidad o no de la propuesta. Sobre la base de los conocimientos socio históricos y geopolíticos que se tengan o sobre la formación e información tanto formal como informal a la que se accede. Yo me pregunto, aún en diferentes contextos… ¿No se asemeja a la discusión planteada con el voto femenino?
Fuente: Gentileza San Justo y la Web

