La ciudad de Rosario se convirtió este sábado en el epicentro de la agenda política y ceremonial del país, al albergar la conmemoración oficial por el Día de la Bandera. La jornada, que cada año convoca a las máximas autoridades nacionales, tuvo esta vez como protagonista central al presidente Javier Milei, quien lideró la ceremonia en un clima atravesado por las tensiones propias del escenario político actual.
El acto se desarrolló desde las 10.30 de la mañana en el Monumento Nacional a la Bandera, el emblemático espacio que rinde tributo a la enseña patria y que, en esta ocasión, sirvió de marco para recordar un nuevo aniversario del fallecimiento de Manuel Belgrano, el creador de la bandera argentina. La presencia del mandatario en el palco principal fue acompañada por la del Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien ocupó un lugar destacado entre las autoridades presentes.
Sin embargo, uno de los detalles que no pasó inadvertido fue la ausencia de saludo entre Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien también participó del evento. Pese a compartir el mismo espacio protocolar, ambos dirigentes evitaron cualquier tipo de intercambio gestual o verbal durante la ceremonia, en medio de un vínculo que, según versiones trascendidas, atravesaría momentos de enfriamiento en las últimas semanas.
Lo que en principio podría interpretarse como un simple desaire protocolar dentro de la interna oficialista trascendió rápidamente ese marco, luego de que la propia vicepresidenta Victoria Villarruel decidiera romper el silencio y expresarse públicamente con dureza contra la actitud del presidente. En declaraciones realizadas tras la ceremonia, Villarruel fue contundente al señalar que la decisión de Milei de llevar a Adorni no fue casual, sino un gesto cargado de intencionalidad política que ella considera inapropiado para la ocasión. «No era el lugar para hacer ningún apoyo, lo de Adorni está totalmente de más», disparó la vicepresidenta en alusión directa a la presencia protagónica del Jefe de Gabinete presidencial en el palco principal, en medio del escándalo por posible enriquecimiento ilícito. El detalle que, a su juicio, desentonó con la solemnidad que merecía la conmemoración por el Día de la Bandera.
Pero fue más allá: Villarruel criticó abiertamente a Milei por no haberla saludado durante toda la ceremonia, y calificó esa omisión como «un mensaje pésimo» que el Presidente envió no solo a ella, sino al conjunto de la ciudadanía que esperaba ver en el Monumento a la Bandera una muestra de unidad institucional por encima de las diferencias internas.



