Opinión

Por Ignacio Campos

Cerca de la revolución

En este artículo se mezclan el relato de dos hechos de la vida cotidiana con la vida política argentina. Viajes, charlas y reencuentros.

Hace unos días se me quedó el auto, con gran bronca, debí dejarlo en un taller cercano y para regresar a casa el mecánico muy amable se ofreció a pedirme un remis.Llegó el buen hombre y comenzamos a hablar de la realidad política  «yo soy peronista le aclaro», como para poner las cartas sobre el tablero y «yo socialista» me dice muy gentil el chofer, «uyyyy vamos a pelear entonces» , le dije sonriendo, pero para mi sorpresa,( el hombre que es un militante socialista desde siempre y con la claridad que suele distinguir a  los militantes de este sector, con el plus de ser un hombre criado en el campo) de pronto me dice, «Cristina y Néstor son lo mejor que pudo pasarle a la patria luego de tanto gobierno gorila», y comenzó a despacharse a gusto.Como teníamos un largo viaje y me gusta oír las voces de la calle, me dispuse a prestar mis oídos a dicha bajada de línea, porque eso resultó ser , a pesar que no debía convencerme de las bondades del actual modelo. Ahí vamos con la charla! «Mi primo vive en el campo aún y se dedica a la siembra de soja y maíz; hace unos meses viene a Buenos Aires para arreglar el motor de una cosechadora, cuando nos vemos comienza a quejarse ¡no puede ser, me cobran 180.000 pesos para reparar la cosechadora son unos ladrones¡¡¡ lo frené en seco porque él se quejaba de lo que debía gastar para dicha reparación, pero no decía que tenía 3 de esas máquinas , de las ganancias que le daban éstas  y de los precios tan convenientes que lograba por las cosechas, pero si le dije que él podía pagar eso y que yo debía romperme el lomo 12 horas diarias para llevarme $300 a casa cada día».Seguimos charlando del tema campo y la famosa 125, pero no recuerdo como, llegamos al tema precios y los índices del INDEC….y ahí sí que me quedé duro y sin palabrasEl siguiente fue entonces el análisis que hizo sobre este particular.»Yo quiero más Moreno en esta administración, casi gritó y hacía referencia a la gestión del actual Secretario de Comercio Guillermo Moreno.Y continuó,»cuando Néstor hizo la jugada de pagar la deuda con fondos propios quedaron títulos en manos de grandes formadores de precios que se frotaban las manos, ya que dichos títulos estaban atados a la inflación, de modo que si la inflación era muy alta, no solo los favorecían (en tanto formadores de precio), sino que también hacían su verano porque los títulos en su poder pagarían también por ese alto índice de inflación, entonces, que se jodan y lo puteen a Moreno pero que no les afloje un solo dígito del índice aunque en cierta medida eso va en desmedro de mis magros mangos que me llevo a diario».

 

Escasamente pasaron 15 días del diálogo antes relatado, cuando me voy a pasar un fin de semana, a casa de unos amigos en Florencio Varela.Salí hasta el quiosco, y me encuentro con la esposa de un viejo amigo a quien no veía hace como quince años, de modo que la acompañé hasta su casa para saludar a mi amigo.

Luego de los abrazos y expresiones varias de alegría por el reencuentro, sirvió un muy buen tinto (pa la ocasión vio?)… poniéndonos al tanto de las respectivas marchas de nuestras vidas, le pregunté si seguía militando en el Partido Obrero, «noooo ya hace tiempo que dejé»,  sorpresa enorme para mí, ya que mi amigo es de los troscos que en los 70 se proletarizaron como parte de su militancia, es decir que había profesionales de todas las carreras que de un día para el otro se fueron a trabajar a las fabricas u oficios varios como cualquier proletario como gustaban de llamar a la clase obrera.Y entonces ante mi incredulidad se despachó con un terminante,»Esto es lo más cercano a la revolución que podemos estar, así es que apoyo el actual modelo, ahí sí que dudé que fuera el amigo trosco hasta los huesos que dejara de ver hacía más de quince años.

Podría continuar con ejemplos de esta naturaleza, pero lo dejaré para otro día. Hoy me quedo con estos casos bien reales, que me dejan con la hermosa certeza, que nuestra sociedad volvió a discutir de política y no es poca cosa.