Opinión

La semana que fue, la semana que viene

El análisis político semanal del director del Mensajero Diario, Miguel Gómez Sanjaume.

Fue una semana kirchnerista y como tal atravesó todos los matices de los que el kirchnerismo sabe despertar.La noche del domingo fue atravesada por la  alegría que si bien se descontaba supero las más calidas expectativas.La alegría desbordaba la Plaza de Mayo y su razón no solo estaba en el triunfo y sus guarismos sino también en como se había ganado.No eran temas menores que Carrio terminara después de Altamira y los votos en blanco.Tampoco lo era el papelón de Duhalde o la caída libre de Alfonsín.A esa hora de la noche y la euforia ya nadie  se acordaba que alguna vez había existido un proyecto de candidato que se llamaba Pino Solanas.Acompañaba a la alegría una cierta simpatía por la perfomance de Binner y en el caso de la Provincia de Buenos Aires hasta se festejaba la salida del Senado de la Senadora Chiche Duhalde, el no ingreso de Pepe Scioli y la llegada de Linares, un radical respetado de Bahía Blanca.Esa fue la noche del triunfo, de la alegría pura y plena.Dos días después la alegría fue con cierto sabor a hiel.Festejábamos la condena de los asesinos del proceso pero no podíamos dejar de sentir la congoja de la ausencia de quienes eran la razón de esos juicios.Una vez más Madres, Abuelas, Organismos de Derechos Humanos daban clase a la posteridad y festejaban festejando lo que no se les dio a sus hijos y nieto.Justicia.Juicios como la Ley manda y con total respeto a la Constitución y las Leyes.El jueves parecía que se cortaba la alegría.Llegaba la hora de conmemorar el primer año sin la presencia de el.Se suponía congoja, llanto, angustia hasta el tenebroso silencio que genera la ausencia del ser amado.No fue así Néstor Kirchner tuvo el recordatorio que se merecía y que seguro el hubo imaginado.Multitudes de distintas generaciones salieron a la calle a honrarlo, a recordarlo, a mencionar sus anécdotas,   a sentir la alegría del abrazo con otro compañero-amigo al cual por ahí asía mucho que no se veían pero encontrarse en Plaza de Mayo ese día tenía otro significado.Una Plaza que no fue solo patrimonio de la juventud, allí los que sobrevivieron a la Resistencia, los que en los sesenta comenzaron a pensar como dar vuelta la taba, los que en los setenta tomaron la taba con sus manos y la tiraron al aire buscando que cayera del lado del pueblo, los que se comieron e intoxicaron el discurso del neoliberalismo, los que el 2001 gritaban que se vayan todos y también los jóvenes militantes de esta etapa acompañados por otros jóvenes que no desean militar pero que acompañan este proceso y el dolor de la falta del Flaco.Pero lo que sobrevolaba esa multitud era la esperanza de seguirle camino y el compromiso de empujar los destinos guiados por Cristina hacia esa patria que rompiera definitivamente con 200 años de frustración.El domingo 23 de octubre se votaron tres cosas.Se voto una Presidenta por cuatro años tal como marca la Constitución hecha a medida del sistema.Se voto un proyecto de país que a demostrado en ocho años que funciona y bien.También se voto una Jefa, se voto a Cristina Fernández de Kirchner como Jefa Incuestionable del Movimiento Nacional y Popular, más allá de su mandato, más allá de los limites que la partidocracia, los medios concentrados y los intereses de las Grandes Corporaciones puedan querer acotar.Este cronista en su vida política supo tener y reconocer  solo dos Jefes, Juan  Domingo Perón y  John William Cooke, con los demás que trabajo políticamente  tuvo acuerdos políticos y coincidencias tácticas o  estratégicas,.Hoy, en una actitud personal asumo como Jefa, más allá de fechas constitucionales, a Cristina Fernández De Kirchner como mi jefa política.Miguel Gómez Sanjaumemasanjaume@yahoo.com.ar