El gobierno cubano distribuyó en usufructo en los últimos tres años más de un millón de hectáreas de tierras estatales que estaban ociosas a nuevos granjeros, y anunció hoy que planea ampliar los terrenos disponibles.
En este sentido Pedro Olivera, director general del Centro Nacional de Control de la Tierra sostuvo que «al cierre de septiembre, la cifra representa casi el 20 por ciento de la superficie cultivable de Cuba».
Las autoridades estudian además aumentar el tiempo que pueden explotar las tierras los granjeros, ahora de diez años, y terminar con la prohibición de construir viviendas en las tierras distribuidas.
El decreto ley 259 aplicado desde julio de 2008 por el gobierno del presidente Raúl Castro autorizó entregar las tierras no explotadas a campesinos individuales con el objetivo de lograr aumentos de la producción nacional de alimentos.
En ese momento el país importaba anualmente alrededor de un 80 por ciento de de esos productos y pagaba por ello más de mil 500 millones de dólares.


