Opinión

Por Pablo Tonelli, economista.

Inversión y formación de capital

La inversión es imprescindible para asegurar el crecimiento económico. Esta afirmación podríamos decir forma parte del sentido común. Los datos económicos muestran que la fuerte ampliación del PBI producida a partir de 2003 se sostuvo, entre otros factores, en el dinamismo que mostró la tasa de inversión.

Los análisis del CEP (Centro de Estudios de la Producción, organismo dependiente del Ministerio de Economía), nos permiten ubicarnos en el contexto histórico y analizar los periodos en que el crecimiento y la inversión se conjugaron para producir resultados virtuosos, con la salvedad que en los últimos cincuenta años no existen muchas experiencias de crecimiento estable y prolongado. Siguiendo con el análisis del CEP  tomamos, por ejemplo, el período 1946-1948, en el mismo la tasa anual de crecimiento promedio del PBI fue del 8,50% , la fase expansiva duró tres años, la tasa de inversión promedio se ubicó en el 17,6 % y la inversión en equipo durable de producción, se ubicó en el 5,10 %. Considerando el lapso de mayor expansión del PBI de nuestra historia, 1964-1974, dicha fase duró once años, el crecimiento fue del 72 % en total y su promedio anual del 5 % ,  la inversión total promedio se ubicó en 21,1 % y fue del  6,7 % en equipos durables de producción. En la etapa de mayor expansión de la Convertibilidad 1996-1998, el crecimiento total fue del 18 %, la tasa de crecimiento anual promedio del 5,8 %, la inversión total del 19,7 % y en equipo durable del 8 %. Entre 2003-2010 el crecimiento total del PBI fue del 65 %, la tasa anual del 7,4 %, la onda crecimiento de ocho años y la inversión promedio del 20,3 % y en equipos durables 8,1 %. Si tuviéramos las cifras definitivas del 2011, estos números serían mayores. Entonces el período de expansión del producto estaría en el orden del máximo de los últimos cincuenta años y la inversión en equipo durable de producción sería la máxima histórica. Es un dato duro potente, que merece de todas formas ser analizado. La relación entre ahorro, inversión y crecimiento es un tema de debate (otro más) en la teoría económica. El pensamiento ortodoxo sostiene la igualdad entre el ahorro y la inversión y hace depender a ésta última del deseo de la comunidad de transformar la proporción que no se consume en inversión. Como los asalariados consumen su remuneración adquiriendo bienes, es entonces deseable que el ingreso total de la sociedad se concentre en pocas manos ya que los perceptores de ganancias y rentas no destinan la totalidad de las mismas a la demanda de bienes de consumo y ese porcentaje no consumido puede destinarse a la inversión. A priori ese ahorro equivale entonces a inversión y una desigual distribución del ingreso motorizaría la inversión productiva. Luego la eficacia del mercado es la que permitiría que la oferta de ahorro de los individuos se transforme a posteriori en inversión productiva. En cambio para Keynes las cosas no operan de esta forma.  Sostiene que los mecanismos que llevan ahorrar son diferentes a los mecanismos que producen la inversión y nada asegura la igualdad ex ante, es decir previa, entre ahorro e inversión. Esta última depende de las expectativas de ganancias de los empresarios en relación con el capital invertido comparada con el interés que deben pagar sobre el capital que solicitan a préstamo. Siguiendo el análisis que realiza Axel Kicillof, el actual viceministro de economía en su obra sobre Keynes, la macroeconomía contemporánea desechó el concepto de eficiencia marginal del capital, es decir el monto en dinero que se obtiene como beneficio al aplicar un capital determinado. No es un monto que se pueda medir en cantidades físicas como lo hacen los neoclásicos, magnitudes que para los keynesianos no pueden calcularse. El derrotero de la inversión en la Argentina muestra un hecho destacable si analizamos los sectores que la producen, sean éstos los grupos más concentrados, las pequeñas y medianas empresas, el capital nacional o el trasnacional. Las diferencias intersectoriales son notorias, la inversión productiva de los grandes grupos concentrados es inferior  a la media, a pesar de los montos de las utilidades. Introducir al esquema de decisiones de inversión en la teoría económica la dinámica internacional aplicada a la Argentina será el propósito de una próxima y extensa nota, a la que estas consideraciones servirán de marco y preámbulo. En el mismo se discutirá el rol de la demanda como potenciador de la inversión y de la relación entre ganancias e inversión en la economía argentina para responder exhaustivamente a la pregunta Dónde estamos en el proceso de formación de capital?