Es el arte de aquellos que se atreven a poner tristeza en boca de una comunidad feliz. Es el arte del Lic. Daniel Martinez cuando declara que las palabras de nuestra Presidenta en la Universidad de Harvard producen una sensación de tristeza en toda la comunidad.
Los que desde hace ya muchos años formamos parte de la comunidad de La Matanza, sabemos cual es la realidad de hoy en nuestro querido territorio y de ninguna manera podemos sentir tristeza. Cuando recordamos que allá por el año 2003 solo 600 mil habitantes del distrito podían acceder a un elemento tan básico para la vida diaria como es el agua potable, hoy vemos con alegría que más de 1.600.000 personas ya cuentan con acceso al servicio, representando el 94% de la población de La Matanza. Conocemos, también con alegría, el descenso de la tasa de desempleo a menos del 8% cuando por el año 2003 superaba los 20 puntos porcentuales. Festejamos con alegría la creación de puestos de trabajo, el aumento del presupuesto destinado a educación y el consecuente aumento de la matricula de alumnos que estudia en la Universidad de La Matanza. Con la misma alegría recibimos hace pocos días la visita de la Compañera Presidenta quien inauguró 923 viviendas en el marco del plan de urbanización del Barrio Alma Fuerte (ex Villa Palito) el cual quedará totalmente urbanizado en poco tiempo más.
Lejos estamos de sentir tristeza. Sentimos alegría porque como bien afirmó nuestra presidenta, estábamos acostumbrados a presidentes fuertes con los débiles pero débiles con los poderosos. Hoy, la jefa de estado puede venir al corazón de La Matanza y mirarnos a los ojos porque nos devolvió la dignidad, y de la misma manera puede sentarse ante la ONU y sostener con firmeza las reivindicaciones sobre los legítimos derechos de la Argentina frente al mundo. En el mismo sentido y con la misma firmeza, puede sostener las embestidas del odio más visceral en lo que intento ser una disertación pero no lo fue.
En la Universidad de Harvard, como así también en la de Georgetown, las preguntas de los estudiantes no estuvieron relacionadas con la exposición de la presidenta sino que tuvieron un tono marcadamente influenciado por el discurso opositor de los grupos económicos con el dato llamativo de que se notó en todo momento que no estaban interesados en preguntar sino en editorializar. Panfletos con una descripción sesgada de la realidad económica y social en el país que sugerían qué preguntar, correos electrónicos convocando a un cacerolazo a los ciudadanos argentinos residentes en Boston, una agrupación de fondos buitres que reclaman contra la Argentina manifestando en la puerta y un militante y ex funcionario del PRO que reconoció que las preguntas de los estudiantes fueron coordinadas de antemano. Este fue el marco creado para recibir a un jefe de estado en una de las consideradas más importantes casas de estudio del mundo. Sin embargo, lejos de arrodillarse, como tantas veces lo hicieron quienes nos representaban, la Presidenta de todos los argentinos le respondió a cada uno de los que preguntaban la agenda de los medios con respuestas llenas de contenido conceptual, con datos de la realidad y hasta con alguna sutileza.
De ninguna manera podemos sentir tristeza al ver a la Compañera Cristina respondiendo todas y cada una de las embestidas con la fuerza de la alegría, con la fuerza de una luchadora incansable contra la desigualdad, con la fuerza que el mismo Nestor Kirchner tenía para tratar con los fuertes. Con esa fuerza, el ejemplo de Cristina y el recuerdo de Nestor vamos a seguir luchando día a día para lograr que aquellos que detentan el arte de entristecer continúen fracasando en sus intentos, porque al fin y al cabo, el amor vence al odio.



