Opinión

Los barrabravas de Harvard «queremos preguntar»…

No es lógico, ni menos habitual, que una charla presidencial en una universidad extranjera levante tanta polvareda en los medios de información argentinos, pero el clima pretendidamente "enrarizado" que se promueve desde los mismos medios hegemónicos es, de hecho, capaz de hacerlo.

Pasaron desapercibidas para ellos las palabras presidenciales en la ONU, la reunión entre los cancilleres de Argentina e Irán por la solución de la controversia sobre el atentado contra la AMIA. Y, como lógica consecuencia, esa polvareda mediática impide apreciar bien el panorama y sólo se pueden ver detalles menores, los que suelen distorsionar la visión global si no se colocan dentro de un contexto. Pero para eso está este humilde servidor público, para separar la basura útil de la inútil y reciclarla.

A modo de breve introducción, este Basurero señala que se propone contextualizar los dichos y hechos y verificar si las palabras de la presidenta en la Universidad de Harvard, al igual que las preguntas de los alumnos y las respuestas presidenciales fueron fielmente reflejadas en los medios. Además, si las preguntas fueron libres, transparentes, libremente confeccionadas por los alumnos, y si el tipo de preguntas y el clima reinante en la conferencia son los habituales en ese tipo de eventos en dicha universidad. Y, por último, qué tipo de claustro universitario es el de Harvard.

Por eso es menester comenzar desde el princípio. Veamos qué dijeron los medios hegemónicos sobre la conferencia de Cristina Fernández en la Universidad de Harvard. Medios que por su enorme poder de llegada al gran público fueron quienes impusieron la manera de analizar los hechos (los párrafos resaltados pertenecen a este humilse Basurero):

 

TN informó lo siguiente:

Desde el arranque, se percibió que este encuentro entre Cristina Kirchner y los estudiantes de la Universidad de Harvard iba a dejar mucha tela para cortar. El moderador, profesor David T. Ellwood, cometió dos imprecisiones durante la presentación de Cristina y de la historia argentina: por un lado, indicó que Eva Perón había sido presidenta. Por el otro, que la mandataria había nacido en 1960, cuando en verdad nació en 1953. Rápida de reflejos, Cristina marcó la cancha, corrigió los errores Otro dato de color. De color de la frutilla. Más temprano, los bonistas en default, que no entraron al canje de deuda, repartieron una tarjeta roja, símil a las usadas por los árbitros de fútbol, con la leyenda, en inglés: «Por favor levante esta tarjeta si desea hacerle una pregunta a la presidenta Kirchner».

Para La Nación: No aprobó el examen.

Si la Presidenta se tomara el trabajo de desmenuzar la mayoría de las preguntas que le formularon en los últimos dos días los estudiantes de las universidades de Georgetown y Harvard, debería ensayar una fuerte autocrítica sobre la visión que se tiene de la Argentina y de su gobierno en el exterior. Pero a partir de sus propias respuestas todo parece indicar que no se apartará de su costumbre de endilgarles la responsabilidad a los medios de comunicación.

Una vez más, las preguntas fueron más relevantes que las respuestas. No obstante, en materia económica la Presidenta dejó una definición, cuando pareció admitir que las restricciones cambiarias, como la prohibición de compra de moneda extranjera con fines de atesoramiento, obedecían a la necesidad de honrar las obligaciones de la deuda en dólares. Pese a tal reconocimiento, insólitamente, afirmó que «no hay ningún cepo cambiario».

Mauricio Macri: «Se está deteriorando mucho el país por esta inflación y es una lástima que el Gobierno no la reconozca. Los estudiantes estaban muy bien informados»

 

Lanata: «Esto demuestra que el Gobierno no está acostumbrado a responder»

Sostuvo que en la universidad «nadie duda de cómo se seleccionó a la gente» y que los que llegaron a pregunta «con dudas, se fueron con más dudas».

Lanata también opinó que «ir a otros país a explicarles cómo tienen que ser capitalistas es un poco raro, no es como muy cortés» y dijo que le llamó la atención «Cristina hablaba como si estuviera en un bar y no es consciente de su rol», por ejemplo, al «decirles ‘chicos, están en Harvard no en La Matanza'». «Es increíble que haya sido una cuestión de Estado el hecho de que cinco o seis estudiantes le pregunten a la Presidenta».

Este Basurero coincide con Lanata sobre el hecho de que algunas preguntas a la presidenta resulte en un tema de estado. Pero el Grupo Clarín y los diarios La Nación y Perfil son quienes deberían explicarlo.

Pasemos ahora a conocer la opinión de reconocidas figuras nacionales que son o fueron alumnos o profesores de la Universidad de Harvard:

La escritora Beatriz Sarlo quien fue invitada a participar de la charla porque se encuentra desde hace tres semanas dictando clases en esa alta casa de estudios en Boston.

En diálogo con La Cornisa, Sarlo desmintió que los estudiantes hayan sido influenciados por algunos de los periodistas presentes: «No estaba nada organizado, ni tampoco había periodistas dándole preguntas a los estudiantes». Y agregó: “Un estudiante de Harvard tiene una idea bastante consolidada de sí mismo como para aceptar preguntas en papelitos que le entreguen desconocidos.

El que lanzó eso no sabe donde estaba parado porque es totalmente inverosímil”.

Luego, en diálogo con La otra Pata, que se emite por radio Mitre, agregó: “Si Cristina piensa que algún periodista pudo pasar papelitos con preguntas, es porque no conoce Harvard”. 

Beatriz Sarlo: «A la salida, el joven sanjuanino que más incomodó a Cristina Kirchner estaba aterrorizado por su propia audacia. No formaba parte de ninguna conspiración antikirchnerista. Caminaba solo, en la noche, y parecía tener miedo. La idea de una conspiración, la alocada hipótesis de que había periodistas argentinos sugiriendo preguntas a los estudiantes proviene del desconocimiento del ámbito en que la Presidenta hizo su intervención.

Cristina Kirchner fue aplaudida, pero también fue silbada por una parte del auditorio. Creo que habría podido decir lo mismo que dijo y no la hubieran silbado.

Cristina Kirchner tenía muchas armas para ganar a su auditorio, que, en mi opinión, estaba enteramente dispuesto a escucharla. Su posición contra los monopolios comunicacionales sintoniza perfectamente en un país donde los diarios no pueden ser dueños de radios o emisoras de televisión. La explicación que dio fue clarísima.» 

El ex ministro de Economía Domingo Cavallo dijo:

“Decir que les pasan papelitos es realmente algo sin sentido porque demuestra un desconocimiento de la actitud y las características de los jóvenes”, agregó Cavallo.

Nota completa

 

 

Miguel Braun, director ejecutivo de la Fundación Pensar, un centro de estudios de centroderecha, dijo: Pasé cinco años en Harvard, y cada semana pasaba algún presidente o figura internacional a exponer. Pero lo más grave fue la revelación, la parte más sincera de su discurso en mi opinión, de que vive día a día, sin planificar. En un amigo me caería simpática la frase, en un presidente que dirige un gobierno que parece reaccionar arbitrariamente frente a cada novedad de la coyuntura, confirma mis peores sospechas. Como país necesitamos un rumbo claro y compartido de desarrollo, y hoy ni los funcionarios económicos ni Cristina Kirchner lo brindan.

Veamos ahora qué es lo que dicen los alumnos presentes en la conferencia:

“Después de la charla, entre los estudiantes hubo dos cosas que se destacaron. Por un lado, hubo mucha sorpresa por la capacidad de oratoria de la Presidenta y por el otro, sobre su cambio de humor luego de la segunda pregunta, donde se notó el menosprecio y el poco respeto que tuvo hacia los estudiantes que preguntaban”, explicó a PERFIL Juan MaquiJuan, el alumno argentino que le preguntó sobre una posible reforma constitucional.

La estudiante que vivió seis años en Argentina explicó: “Leí varios artículos periodísticos e incluso miré las declaraciones juradas para hacer la pregunta, y no logré que me respondiera lo que le preguntaba”. Y agregó: “Me hubiera gustado que hable más sobre los problemas puntuales que se viven en Argentina”. 

Lynn confió a este medio que antes de la conferencia de Cristina varios estudiantes, entre los que había varias decenas de argentinos, se reunieron para consensuar las preguntas y lograr una charla “lo más democrática posible”.

“Ya circula por twitter que por ser del PRO, no estaba habilitado a hablar. Primero quiero aclarar que trabajaba en el Ministerio de Educación porteño y renuncié. Igualmente creo todo lo contrario, creo que es bueno que alguien del PRO le pueda preguntar a la Presidenta, así como alguien de La Cámpora le pueda preguntar a Macri, siempre que se dé en un clima de respeto”, dijo Juan Maquieyra.

Los alumnos creen que el estilo de la mandataria en este foro en el que ya participaron los presidentes de Chile, Sebastián Piñera, y de Brasil, Dilma Rouseff, “no dejó un buen mensaje, y que incluso, varios profesores se vieron molestos por despreciar a la institución y sus alumnos cuando hizo referencia a la Universidad de La Matanza”.

Detalles del clima que se respiró durante las preguntas que respondió la Presidenta. Maltratos, silbidos y abucheos.

En la entrada había mucha expectativa y ansiedad. Cuando comenzó la disertación me llamó la atención que el Decano Ellwood haya cometido errores en la introducción, pero lo que más me sorprendió fue que deslizó críticas a políticas del Gobierno argentino. No vi eso con Rouseff, ni con Piñera.

La presentación tuvo opiniones diversas. A algunos les gustó y a otros les pareció demasiado desconectada de la realidad argentina, porque hablo mucho más del mundo que del país. Pero la verdad es que en general ninguna de las presentaciones que dan los Presidentes sobresale demasiado. Tienden a venir a mostrar sus logros y hablar muy poco de cómo van a enfrentar los desafíos que vienen.

El momento en que noté un punto de inflexión muy fuerte fue cuando Cristina respondió la pregunta que le hicieron sobre las restricciones para la compra de dólares. “Vos estudiás en Harvard, no podés venir a preguntarme por el cepo cambiario”, le contestó al estudiante. Ahí empezó el clima feo. Escuche los primeros silbidos y abucheos. Es posible que no se hayan escuchado bien en la transmisión televisiva, porque la tribuna principal estaba arriba y detrás de las cámaras.

Cuando el venezolano preguntó sobre “libertad de expresión” y la “pluralidad de ideas” la mayoría del auditorio aplaudió.

Más adelante, cuando le respondió a un estudiante de San Juan, quien le había pedido una autocrítica y ella comenzó a hablar sobre la Ley de Medios y Clarín, la gente se sintió bastante incómoda con la situación y se empezó a ver un clima hostil. La mayoría detrás seguía silbando y abucheando sus comentarios agresivos a la vez que se escuchaban murmullos por la situación incómoda. El clima se mantuvo hasta el final.

Nota completa en: http://basureronacional.blogspot.com.ar/2012/10/los-barrabravas-de-harvard-queremos.html

Fuente: Basurero Nacional