Opinión

El mismo cuento

Por Carola Chávez.

Los grandes medios calientan motores intentando calentar una callesiempre tibia. Con semanas de anticipación anuncian proféticos unamanifestación espontánea de gente que nada tiene que ver con política-porque ya sabe usted, mi querido lector, que la política es una malapalabra-. Gente de a pié, como usted y como yo, que se verá obligada,según vaticina CNN, a lanzarse a la calle, no cualquier día, sino este8 de noviembre.Diseñado un logotipo llamativo por algún experto en publicidad ymercadeo. 8N se llamó lo que vendría. 8N con su página web súperlinda, color bandera, aunque hubo cierto desacuerdo entre losorganizadores de tan espontáneo evento, dudaban si usar el colorbandera y el verde dólar, “porque al fin y al cabo de eso se trata,dejémonos de tonterías” -decía vehemente algún impúdico cacerolero-…Color bandera fue, porque la defensa de mis dólares es la defensa dela patria. Y si fuera solo eso, pero se trata de tanto más: deladoctrinamiento de los niños; de los porteros de las escuela espiandoa los padres y maestros; del despilfarro del dinero de todos ensubsidiar la vagancia congénita de los pobres, la institucionalizaciónde la limosna… Y mis dólares -perdónenme que insista- pero ese controlde cambio, ese no poder vender o alquilar mi casa en monedaextranjera, ese no poder desangrar al país cambiando cada centavonacional en un reluciente penny, eso, señores es un atentado contra lalibertad de ser cipayos.Con su lenguaje intolerante nos llaman cipayos por no conformarnos conla pequeñez de lo local. Si ser cipayo es amar lo civilizado, unhumeante café bien sintético, bien Starbuck’s, servido en vasito decartón, so nice, so Miami Beach, pues ¡cipayo soy!Y los políticos de oposición -porque cuando es opositora la políticasí es buena-… Decía, los políticos de oposición apoyando a la gente, aquienes entendemos que el pueblo no entiende nada y no puede decidirpor nosotros aunque sean más… Los políticos de oposición junto a losgrandes medios, nos lanzan, sociedad-civilmente, a la calle a dar lacara por ellos; a defender sus privilegios que podrían ser nuestros siun día somos millonarios. Nos fabrican el recuerdo de una felicidadpasada que no fue, entonces olvidamos que ellos nos mataron de hambre,que nos quitaron hasta el modo de andar y caceroleamos indignadoscontra un gobierno que, según titula la prensa privada, atenta, entretantas cosas, contra la libertad de expresión.Por Twitter y Facebook, cacerolazo mundial: Todos a los consulados, ala plaza, al Obelisco… plaka, tlaca, taca, taca, plin, plin… ¡Fueranegros de mierda!¿Venezuela?. No, Argentina, en el Sur de la Patria Grande, donde seluchan nuestras mismas luchas, contra el mismo titiritero foráneo quemaneja mismos los hilos de la misma confrontación.

Fuente: carolachavez.wordpress.com