Opinión

El 8 Negativo

Por la Corriente Causa Popular.

La superficialidad fue la bandera del Cacerolazo, reflejo de la frivolidad y ausencia de propuestas y programas que campea en la dirección de los partidos políticos opositores. “Yo no pago mis impuestos para mantener vagos”, decía una señora que piensa que con el ABL (Alumbrado, Barrido y Limpieza), que como muchísimos otros porteños es el único impuesto que paga, se sostiene la medida que favorece a miles de madres embarazadas o niños cuyos padres trabajan informalmente (en negro) o no trabajan temporariamente. “No hay libertad” decía otro que manifestaba libremente su enojo con algunas medidas del gobierno. “Estamos cansados del silencio que nos imponen” se lamentaba un joven que podía hablar por  cada uno de los micrófonos que se le ponían enfrente. “Basta de corrupción” reclamaba otro, como si la historia se hubiera puesto en marcha en 2003. “No a la re-reelección” era la preocupación mayoritaria en la Av. Santa Fe y Callao. Qué ha sucedido. Es el resultado de la modelación cultural de las clases medias bajo el viejo régimen oligárquico y que realimentan los medios monopólicos hasta nuestros días con titulares sin desarrollo ni contenido. Con argumentos de izquierda o de derecha se realiza el milagro de unir a la hija recuperada Victoria Donda con la vocera de los secuestradores Cecilia Pando, al supuesto tribuno proletario Néstor Pitrola con el botarate patronal Mauricio Macri o al solemne Pino Solanas con el no tan Gil Lavedra. Todas esas expresiones no son otra cosa que el dique que levanta el imperialismo para obstaculizar, dificultar o impedir el  desarrollo de las tareas nacionales. Es por eso que, en los momentos críticos de la Argentina, cuando se pone en juego la posibilidad de cambiar para siempre el paradigma del país agroexportador, la sociedad se parte en dos. De un lado las fuerzas antinacionales, del atraso y la resignación ante los poderes mundiales y del otro los nacionales y populares, que expresan las tendencias más transformadoras que luchan por modificar el destino del país, buscando darle un nuevo cauce a la historia argentina y latinoamericana. Por eso la crispación. Hay sectores del poder económico, político y financiero que no quiere que nos constituyamos en un país independiente y utilizan a  los sectores más permeables de la pequeña burguesía como fuerza de choque. En junio de 1955, en la procesión de Corpus Christi, marchó con solemnidad y pompa, la sobreviviente Unión Democrática para enfrentar a Perón. Católicos de misa diaria, confesos masones y notorios socialistas comecuras se unieron en un rejunte tan patético como el del 8N. Pocos meses después llenaban la Plaza de Mayo para festejar la caída del General, cuando todavía las huellas del bombardeo, que se había cobrado la vida de 400 civiles indefensos, estaban expuestas. No pocos de los hijos de quienes vivaron la llegada de Videla, nutrieron el 8N. “Estábamos mejor con los militares” era una de las consignas. La mayoría ignoró que marchó junto a los nostálgicos de las torturas, secuestros y desapariciones. En los 36 años que han corrido desde el 24 de marzo de 1976 se intentó y, en parte, se logró modelar la conciencia de amplios sectores populares -esa indefinible y vasta clase media- para adecuarlos a las necesidades de la desindustrialización del país, de las minorías oligárquicas y del capital financiero. De ahí la necesidad impostergable de esa gran batalla cultural a la que convocó la Presidenta Cristina y en la que estamos comprometidos en la primera línea. Sin ninguna pretensión de hegemonía cultural hay que dar el gran combate en el campo de las ideas para defender el punto de vista de los intereses nacionales y populares, ampliar aún más nuestro amplio movimiento, para que ningún sector popular se sienta fuera del mismo. Tenemos por delante grandes jornadas. La del 7 de diciembre dirimirá si el poder en la Argentina es ejercido por los mecanismos democráticos y constitucionales o por una plutocracia surgida de los años del terror estatal y el saqueo del país. El año 2013 nos enfrentará a un proceso electoral decisivo para los años venideros. Unidos y organizados podremos asumir el desafío para consolidar lo logrado en todos estos años. Buenos Aires, 10 de noviembre de 2012 MESA NACIONAL de la CORRIENTE CAUSA POPULAR Luis Gargiulo (Necochea), Eduardo González (Córdoba), Julio Fernández Baraibar (Cap. Fed.), Eduardo Fossati (Cap. Fed.), Laura Rubio (Cap. Fed.), Juan Osorio (GBA), Cacho Lezcano (GBA), Marta Gorsky (Gral. Roca), Ismael Daona (Tucumán), Alberto Silvestri (Esquina), Magdalena García Hernando (Cap. Fed.), Marcelo Faure (La Paz ER), Tuti Pereira (Santiago del Estero), Ricardo Franchini (Córdoba), Liliana Chourrout (GBA), Oscar Alvarado (Azul); Ricardo Vallejos (Cap. Fed.), Alfredo Cafferata (Mendoza), Juan Luis Gardes (Cipoletti), Omar Staltari (Bahía Blanca), Gabriel Claverí (Cnel. Dorrego), Rodolfo Pioli (Jujuy) y Horacio Cesarini (GBA). Ateneo Arturo Jauretche – Jujuy