Opinión

Por Carlos Andrés Ortiz

Políticas alternativas de poca energía

Surgen muchas dudas y otras tantas reflexiones acerca del debate convocado por un sector hoy minúsculo del arco político misionero, moderador del cual fue el ex candidato a gobernador y hoy diputado provincial misionero, Luis Pastori.

Acorde al sesgo muy afín al ultra ecologismo que se pudo advertir en las expresiones públicas del citado diputado, en los últimos meses, se constata que los tres expositores convocados son militantes del muy particular “ecologismo antirrepresas”, que de hecho actúa en nuestra provincia en forma acorde a las líneas de acciones bajadas por las transnacionales del fundamentalismo ecologista, el mismo que lucha denodadamente…en pos de nuestro subdesarrollo crónico; ONGs transnacionales que no por casualidad han sido creadas en Gran Bretaña, y que claramente actúan como apéndices del vetusto imperio, en renovadas acciones de la vieja guerra psicológica, hoy devenida en tácticas de “guerras blandas”.

Analistas minuciosos del muy particular ecologismo “anti todo”, cargado de odios “anti sistema”; advirtieron que buena parte de los más fervorosos activistas se encuadran en el llamado neomarxismo; el cual, huérfano de otras motivaciones, canaliza sus energías apostando al subdesarrollo crónico, que viene a ser otra versión del caos sistémico “profetizado” por Marx, no haciéndoles asco a esos activistas operar de hecho como peones en el tablero geopolítico del G 7, y principalmente de las potencias anglosajonas.

Que el viejo y alicaído partido de Yrigoyen, haya tenido como candidato a vicepresidente de la nación a un conspicuo miembro del establishment ultra neoliberal, como González Fraga, y que al mismo tiempo coquetee con neomarxistas y similares, no puede asombrar a nadie medianamente informado.

Tampoco puede sorprender que la torpe inacción del delarruato, que apuró la crisis del cuarto de siglo neoliberal, siga teniendo alguno que otro adherente o continuador, al menos en su metodología. Pero eso ya caería en otro análisis.

Yendo específicamente al tenor impuesto al monocorde “debate” del 26/11/2012, entre otras muchas inquietudes que se plantean, cabe preguntar al diputado Pastori, si conoce lo siguiente.

·       Que no se constata la presencia de ningún experto energético, entre los panelistas convocados por Pastori.

·       Que resultó sugestivo el silencio total de los militantes del pseudo ecologismo antirrepresas, cuando prácticamente en las narices les instalaron grupos electrógenos diesel, ruidosos, contaminantes y de altos costos por KWh ¿Por qué esa dualidad de criterios, y por que no hicieron instalar algunas de sus pregonadas “soluciones” solares, eólicas, etc., en reemplazo de esos grupos Diesel? ¿Será porque iban a quedar en evidencia las falacias de sus prédicas, ante el previsible bajísimo y problemático rendimiento de las “energías alternativas”?

·       Que de esos grupos de activistas, no se escuchan propuestas concretas de desarrollo socio económico, limitándose básicamente a posturas “en contra de”.

·       Que son expertos en montar asamblearios tumultos, en los que priman frases hechas de fuerte emotividad, pero eluden e impiden exposiciones técnica y científicamente bien fundamentadas; todo acorde a las metodologías de presiones violentas de las ONGs transnacionales, curiosamente similares a las revulsivas técnicas gramscianas (de Gramsci, ideólogo marxista).

·       Que la propia denominación de “energías alternativas” es falaz, pues esas tecnologías de generación de electricidad no pueden reemplazar a las centrales de base, por sus insalvables limitaciones técnicas. Son simplemente energías complementarias, aunque los intereses creados las presenten como “grandes soluciones”.

·       Que las usinas de base de cualquier sistema eléctrico del mundo, solo son de tres tecnologías: termoeléctrica (que quema combustibles fósiles), hidroeléctrica y nuclear.

·       Que la expansión de las mal llamadas “alternativas” implica la necesidad de instalar más usinas de base, para estabilizar el fluido eléctrico en redes; con lo que el planteo ultra ecologista, opuesto dogmáticamente a las hidros y las nucleares, favorece seguir aumentando desmesuradamente el consumo de gas natural y petróleo.

·       Que el promocionado vuelco de Alemania a las “alternativas” o “renovables” (otro concepto falseado y amputado), es un fiasco; volcándose en realidad a consumir descomunales cantidades adicionales de gas natural (importado de Rusia básicamente), de carbón, e importación de electricidad de otros países de la U.E.

·       Que las “alternativas” solo son viables con enormes subsidios, pues sus costos son desmesuradamente no competitivos. Pero siempre necesitan una central convencional funcionando en paralelo, para estabilizar la energía. La alicaída España de hoy, padece las consecuencias (grandes costos e ineficiencia operativa) de haberse volcado hacia irracionales volúmenes de “energías alternativas”.

·       Que la energía eólica no es viable –excepto escalas ínfimas- en Misiones y todo el NEA, por falta de vientos permanentes; y mucho menos la solar, por la irregular heliofanía (no funciona en días lluviosos y muy nublados), además de no aportar nada de noche, y muy poco fuera del mediodía. Acumular esa energía es muy costoso… y muy contaminante.

·       Que distinto es el caso de consumos aislados, por lo general de bajos requerimientos, y en los que los costos no son factor limitativo.

·       Que otras “alternativas” propuestas no son viables en escalas significativas por sus reducidísimas producciones (microturbinas hidroeléctricas), por sus inconvenientes logísticos y altos costos asociados (si se pretendiera quemar maderas en gran escala), o plantearlas acá es incoherente (como la geotérmica o la mareomotriz), etc.

·       Que los países que apuestan en serio a su desarrollo socio económico, dan gran prioridad a las energías hidroeléctrica y nuclear, por la eficiencia, durabilidad, bajos costos por KWh, confiabilidad técnica, calidad del servicio (son previsibles, programables, y generan energía sin oscilaciones, además de sus reales bajos impactos ambientales).

·       Que solo no apuestan a la hidroelectricidad los países que ya construyeron todas las obras posibles (como los de la UE), los que no tienen cursos de agua importantes con desniveles (como la mayoría del Medio Oriente), o los que no tienen vocación de grandeza (como pretenden inculcar los retrógrados en Argentina).

·       Que los rendimientos reales de las eólicas en Alemania (ejemplo paradigmático de las “alternativas”, recurrentemente citado por grupos ecolátricos), de un teórico 30 % apenas alcanzaron poco más del 16 %; de las solares son ínfimos (produjeron menos del 1 % del total de la electricidad).

·       Que las centrales convencionales tienen rendimientos del orden del 90 % (nucleares), 80-85 % (termoeléctricas), y 45 % al 75 % (hidroeléctricas de grandes ríos).

·       Que esos rendimientos implican el equivalente porcentual de horas en que las usinas trabajan a máxima capacidad teórica, o sea que las eólicas trabajan solo 16 de cada 100 horas.

·       Que el crecimiento de la demanda eléctrica de Misiones es tan alto, que puede preverse que en solo dos décadas, el incremento de la demanda será equivalente a la totalidad de la parte argentina de las centrales hidroeléctricas de Garabí y Panambí.

·       Que la dependencia argentina de los hidrocarburos alcanza porcentajes patológicamente altos en la matriz energética nacional, siendo imperioso revertirlos, para lo cual las energías hidroeléctrica y nuclear son de particular importancia estratégica.

·       Que la irracional postura del “no absoluto a las represas” atenta contra la necesaria integración física y energética del MERCOSUR y de la UNASUR.

·       Que son evidentes las vinculaciones fácticas entre promotores de las “soluciones” de las mal llamadas “energías alternativas”, con los poderosos intereses vinculados a la generación termoeléctrica, con los múltiples sectores asociados a este (fabricantes e importadores de grupos electrógenos y usinas de gran porte, tipo turbogás o ciclo combinado, proveedores de repuestos y servicios asociados, transportistas de combustibles, petroleras y gasíferas transnacionales, etc.).

·       Que Misiones dejará de ser pobre y marginal, pudiendo dar trabajo digno y bien pago a sus habitantes (2 millones en un plazo históricamente breve), si nos desarrollamos, industrializamos y tecnificamos, y para todo ello es imprescindible contar con grandes y crecientes volúmenes de energía.

·       Que Misiones atesora el mayor potencial hidroeléctrico de Argentina, siendo genocidamente irracional negarse a utilizarlo, pues de esa forma se está promoviendo el subdesarrollo crónico, y con él los consabidos males de la miseria.

·       Que la importancia geopolítica de Misiones será muchísimo más relevante, si de simples productores de materias primas o poco más, pasamos a ser un hito principalísimo dentro de la matriz eléctrica nacional, y paralelamente fomentamos una poderosa industrialización (lo que los sectores del ultra ecologismo transnacional jamás plantean, pues promocionan el “paraíso” de volver a vivir como hace 2 o 3 siglos atrás…pero no se privan de celulares, internet, aire acondicionado, etc.). ¡Contradicciones evidentes si las hay!

El listado no se agota.