Opinión

Por Guillermo Roffé

El hambre de los que no tienen hambre

Aunque la frase parezca una perogrullada, en realidad no lo es; existe en ciertos sectores sociales personas a las que su hambre desesperada por ocupar lugares relevantes en la sociedad, las lleva a cometer acciones deleznables sin ningún pudor.

Si alguien tiene dudas sobre este aserto, basta con mirar la actitud de algunos conocidos (que no respetados) dirigentes políticos y sindicales armando un vergonzoso rejunte sólo para conseguir demostrar que aún tienen algo de poder para ofrecer en cuanta transacción política espuria se les presente.

Así como Moyano, que acompañó al gobierno popular durante un tiempo, hoy se ha transformado (o aspira a transformarse) en el representante de la oposición a ese mismo gobierno existen otros grupos como esa fracción de la CTA que intenta siempre correr por izquierda a CFK  y se enoja porque no lo consigue, mientras su sector se sigue desgajando melancólicamente como ramillete de flores marchitas.

Tal vez por eso, la marcha anunciada para hoy  resultará, más allá de las cantidad de asistentes, una prueba más de que no es la coherencia lo que distingue a ese conjunto de sectores, tan disímiles en sus verdaderos objetivos, que sólo inventando consignas ajenas pueden lograr algún grado de adhesión en el resto de la población.

Que de pronto se junten con Moyano, el antiguo enemigo de la oligarquía expresada en la Sociedad Rural Argentina, con algunos de sus máximos representantes y vociferen a dúo que quieren “libertad” , y terminar con el “impuesto al trabajo” como llaman al impuesto a las ganancias resulta cuando menos sorprendente. Pero sólo si nos olvidamos de la ambición personal de Moyano. Que el Momo Venegas, ese histórico dirigente de los peones rurales que desde siempre transa con las patronales y mira para otro lado cuando los pools sojeros hacen vivir a sus peones en condiciones de esclavitud y pobreza extrema, hoy esté planeando marchar junto a la SRA y al radicalismo resulta, desde todo punto de vista inmoral.

También formará en esa marcha cuasi circense el radicalismo. El mismo que durante el gobierno de De la Rúa, hace exactamente once años, decretó de manera inconstitucional el estado de sitio que dio lugar a una masacre que dejó cerca de cuarenta muertos y centenares de heridos en dos días. Esta es la fecha elegida por Moyano para hacer su marcha a la cual, vergonzosamente adhirió el partido del ex candidato perdedor Ricardo Alfonsín.  

Pero no es Moyano el único que hace visible su ambición personal: otros dirigentes políticos de variada extracción juegan su propio partido tratando de conseguir al menos algo de reconocimiento popular enarbolando banderas que consideran que son reclamadas por el pueblo en su conjunto.

El ejemplo de esta desmesura pasa por el reclamo del trillado 82% móvil para los jubilados, en un vano intento de des financiar al gobierno para frenar sus políticas sociales, uno de los caballitos de batalla de la ya olvidada, en un spa, Lilita Carrió. Claro que para reclamar esto tienen que hacer caso omiso de que este gobierno fue el primero en la historia que instituyó dos aumentos por año de manera legal y obligatoria de los haberes jubilatorios lo que significó muchísimo más como mejora que si se hubiera aplicado el 82% pues esa cifra no es sostenible en el tiempo.

Así que como vemos no es con buenas intenciones para con los jubilados que estos soldaditos de la armada Brancaleone exigen esa “mejora”.

Y aunque parezca una broma sangrienta, hasta el Momo Venegas enarbola la bandera de “terminar con el trabajo en negro”. Habría que ver cómo explica su complicidad con la SRA y qué beneficios le ha reportado esa convivencia a sus afiliados.

Pero no hay que ser ingenuos, claro que estamos hablando de política, de política de cúpulas pero de política al fin. No olvidemos que el 2013 es un año electoral y allí muchos de estos  aspirantes se juegan el todo por el todo, lo que no está mal. Sólo que no les da el cuero (se acuerdan de esa frase?) para mostrarse sin disfraces ante el pueblo al que aspiran a conducir.

Así que habrá que ver qué grado de participación logra este rejunte en la marcha de mañana. Los mueve el furioso deseo de emular y aún superar el acto por la democracia que se organizó el 9 de diciembre en Plaza de Mayo, lo que este escriba considera poco probable.

Como final de este comentario, diré que da escozor que en las notas y reportajes que los sirvientes del multimedios y sus adláteres realizan desde hace días anunciando la marcha, estos dirigentes se atrevan a hablar de que lo que quieren es mejorar la condición social del pueblo (¿cuál, aquel del cacerolazo con señoras vestidas con costosos chalecos de pecarí y sombreros tipo cowboys?) 

En el fondo, estos hipócritas serían felices si lograran que la gente les creyera que están “defendiendo el salario y peleando contra la inflación que sólo genera más hambre”. Aunque no sepan qué es eso.