Como todo famoso, más si es de la farándula, las expresiones del actor no pudieron pasar inadvertidas, ni es lógico considerar que él mismo pudo suponer eso. Mucho se dijo de esa polémica, y casi sería redundante agregar mucho más. Al respecto, solo cabe recordar que el mismo actor -que por cierto por más que descolle en su actividad, dista de ser un gran intelectual, ni mucho menos-, es uno de los que presta su rostro y su fama para que sean usados por Greenpeace, la más activa en Argentina, transnacional británica del ecologismo fundamentalista, la misma que lucha denodadamente…por mantenernos sumidos en el subdesarrollo extremo, montando mentirosas y tergiversadas campañas de altos impactos en la opinión pública nacional, o sea que practica el terrorismo ecolátrico. Como sea, no creo que Darín, envuelto en su mundo actoral, haya tenido tiempo, ni ganas, ni formación suficiente para evaluar y analizar que rol real cumple la ONG fundamentalista a la cual ¿inocentemente? apoya; en esto al igual que la “cara bonita” que es la oriental Natalia Oreiro.
Por supuesto que no cualquiera tiene el grado de compromiso con las grandes causas nacionales, ni la profunda sensibilidad social que exhibió un grande como Leonardo Favio, o una cara muy bonita pero con cerebro pensante y comprometido, como fue en su momento Chunchuna Villafañe. Y ambos, entre muchos otros, se bancaron las consabidas venganzas y persecuciones que el establishment antinacional desplegó contra todos ellos, básicamente por los “graves delitos” de amar a su Patria Argentina, identificarse con la Patria Grande de Íbero América, y demostrar claros compromisos con esos ideales.
Algo de eso lo conozco por experiencias propias, seguramente en mucha menor escala, por haber sido perseguido doctrinalmente en la Universidad Pública, e impedido de continuar transmitiendo conocimientos, fundamentos científicos e ideales, a los alumnos ávidos de entender los porqués de las cosas; todo ello por los “graves pecados” de escribir mucho, jamás desde el anonimato y la cómoda cobardía de los pseudónimos, y –lo más “grave”- identificarme claramente con el Pensamiento Nacional, esto último desde la clara óptica jauretcheana, abarcativa, sin exclusiones ni sectarismos.
Pero el meollo de lo aquí analizado, es constatar de que manera, el periodismo en general, ha usado la polémica suscitada por el mediático actor de dudosos antecedentes intelectuales, para tapar casi ignominiosamente, las extremadamente graves expresiones, las acciones concretas y las evidentes acciones potenciales, que claramente fueron proferidas por el arrogante colonialista David Cameron, como portavoz del vetusto pero aún muy peligroso Imperio Británico.
Prácticamente no hubo ninguna contrarréplica, en todo el arco político, dirigencial en general, intelectual, académico, ni de los múltiples posicionamientos del amplio espectro de los comunicadores sociales, analistas estratégicos, etc.
Y conociendo como se manejan y como se dirimen en el mundo real, los conflictos políticos y estratégicos que se suscitan entre los Estados; y en claramente en las últimas décadas, entre los diversos grupos de poder regional –en este caso claramente entre la OTAN y la UNASUR, quedan patentes nuestras debilidades, los escenarios preocupantes que se perciben ante esa realidad, y las acciones de claro ámbito geopolítico que pueden desarrollarse.
Si bien poseer Fuerzas Armadas relativamente bien equipadas, pero cooptadas por doctrinas antinacionales, es de nula eficacia efectiva, por los gruesos errores de aplicación, cuando no de las traiciones groseras a los Intereses Nacionales que lamentablemente son consecuencia de esos extravíos, confusiones y arrogancias absurdas (la “fusiladora” del ’55 y el infame “proceso” son dos claros y lamentables ejemplos); también es muy preocupante carecer efectivamente del mínimo poder de disuasión que siempre resulta imprescindible para hacerse respetar, y para plantarse debidamente en defensa de la soberanía y de valores esenciales de la nacionalidad.
Y sin duda, suman preocupaciones adicionales, las claras tareas de zapa, las acciones de disolución e inoculación de odios incoherentes pero muy funcionales a determinados factores de poder transnacional, claramente contrarios a los Intereses Nacionales de la Patria Argentina y la Patria Grande.
Dentro de esas tareas de perversa disolución y de pretendida imposición del subdesarrollo crónico como brutales antivalores trastocados en “ideales a alcanzar”, en el marco de las guerras blandas en las que tan experimentados son los anglosajones y los europeos en general; resultan muy preocupantes las constantes prédicas y acciones de diversas ONGs y fundaciones transnacionales –con evidentes generosos presupuestos a disposición- que desde las coberturas de supuestos “inocentes” objetivos ecologistas, indigenistas, derecho humanistas, o de “foros de libre pensamiento”, actúan constantemente para debilitar el tejido social, cultural, político, económico y estratégico de Argentina y de la UNASUR.
No por casualidad, prácticamente todas esas muy activas ONGs y Fundaciones, cuentan con generosos apoyos del establishment transnacional; y a la vez arman redes de otras organizaciones menores, que les son funcionales y obedecen dócilmente sus directivas. Como para confundir a inocentes y no avisados, las ONGs usualmente adoptan métodos y posturas “de izquierdas”, mientras que las Fundaciones lo hacen “desde las derechas”.
Zoncera mayúscula si las hay, esa de “las izquierdas y derechas”, hace mucho tiempo desnudadas genialmente por Arturo Jauretche, pero que hoy resurgen, en base al olvido, la improvisación o el desconocimiento de nuevas camadas de opinantes. Y sin duda en buena parte tapadas por montañas de palabreríos contradictorios, que operan como aportes a la confusión.


