Opinión

Lee Brown. Traducción de Ana Vallorani

Lecciones del Ecuador a los pasillos del poder europeo

Gobierno tras gobierno a lo largo de Europa ha caído desde que la gran recesión comenzó a hacer retroceder los niveles de vida. Ya sea en la centro-izquierda, como Gordon Brown y Zapatero, o en la derecha con Berlusconi y Sarkozy, el rechazo político ha empezado a parecer inevitable.

Pero el masivo triunfo del domingo en la reelección de Rafael Correa en Ecuador fue un recordatorio a sus homólogos europeos de que la derrota no es la ley de hierro de la política. El primer mandato de Correa en el poder comenzó justo cuando la crisis económica mundial empezaba a hacer efecto. Sin embargo, acaba de ser reelegido con casi el 60% de los votos y una ventaja de 30 puntos sobre su principal rival, un margen que cualquier líder europeo sólo puede soñar.

 

Entonces, ¿qué lecciones deberían los políticos en Europa sacar de este acontecimiento en América del Sur?

 

En primer lugar, la creciente popularidad de Correa ha sido impulsada por su rechazo a la austeridad. Planteada como la única opción en Europa, Correa ha rechazado este «pacto suicida» en favor del estímulo económico postulado por los economistas ganadores del Premio Nobel Joseph Stiglitz y Paul Krugman. El resultado es claro: estancamiento en Europa y fuerte crecimiento económico en Ecuador, con un promedio del 4,35% en los últimos cinco años.

 

El impulso a la economía se ha basado en una inversión masiva en infraestructura, descuidada durante mucho tiempo en el país. La inversión pública se multiplicó por seis entre 2006 y 2012 y es ahora la más alta de América Latina. La lógica será obvia para aquellos que viajan a trabajar en los abarrotados y retrasados trenes de Gran Bretaña o no logran quedar ni siquiera en la lista de espera de una vivienda.

 

Pero, ¿cómo obtiene el dinero Ecuador? Una vez más, Rafael Correa cuestionó el consensuado enfoque que domina Europa. En lugar de doblegarse, Correa se enfrentó a los financieros internacionales renegociando la deuda nacional que sofocaba al país. Como el propio Correa explicó:

 

«El costo de la deuda externa fue uno de los mayores obstáculos para el desarrollo de Ecuador En un momento, el pago del interés de la deuda consumía el 40 por ciento del presupuesto, el triple de lo que se gastaba en el ámbito social: educación, salud, etc».

 

Hoy en día lo contrario es posible. Hay lecciones claras para los políticos en Grecia, España e Irlanda.

 

Mientras que el gobierno de coalición de Gran Bretaña habla, pero rara vez actúa, sobre la evasión fiscal de Starbucks y Amazon, en Ecuador los impuestos están de hecho siendo recaudados a partir de los magnates bananeros y otras grandes empresas que durante mucho tiempo creyeron que dichos pagos simplemente no eran su responsabilidad. La introducción de un sistema tributario más progresivo, basado en el simple principio de que los que más tienen paguen más, le ha permitido al país duplicar sus ingresos fiscales en los últimos cinco años.

 

Una segunda lección clave de Ecuador es que el crecimiento económico no es suficiente; sus beneficios deben ser compartidos. La sorprendente revelación de que, en los EE.UU., una cúspide del 1% captura tanto como el 93 por ciento de la actual recuperación económica de la nación no es más que una versión extrema de un patrón de treinta años en las economías occidentales, donde los «ricos» se convierten en los «dueños de las costumbres ‘.

 

Los Movimientos Ocupas que llevaron el tema de la cúspide del 1% a la fama internacional, sin duda, encuentran un alma gemela en Rafael Correa. El crecimiento de Ecuador ha creado una distribución de la riqueza más equitativa. La relación entre los más ricos y los más pobres de los hogares se ha reducido. Un millón de hogares ecuatorianos han escapado a la rutina diaria de la pobreza y 450.000 niños han sido retirados del trabajo infantil. La educación gratuita, incluso a nivel universitario, y la atención médica gratuita están garantizadas y se está fortaleciendo la integración social.

 

Una política importante en el logro de una mayor igualdad ha sido la restricción a las empresas que pagan dividendos hasta que los trabajadores reciban un salario digno. ¿Hay alguna razón por la que el manifestado apoyo de Ed Miliband a un salario digno no podría reproducir este éxito?

 

Ecuador también demuestra que la crisis ambiental y social que enfrentan muchos países no tiene que ser puesta en un segundo plano hasta que la crisis económica sea resuelta. Las recientes declaraciones de Cameron de que «hay una serie de áreas – la legislación social, la legislación laboral, la legislación ambiental – en las que Europa por mucho tiempo ha llegado demasiado lejos», subraya cómo la recesión está siendo utilizada como una capa para hacer retroceder una larga lucha por los derechos.

 

Rafael Correa ha adoptado un enfoque diferente, basado en la visión totalmente razonable de que el aumento de la inclusión social es popular entre la mayoría de los votantes.

 

El primer cambio importante de Correa fue una nueva Constitución, aprobada por referéndum, que hace hincapié en los derechos humanos y la inclusión social. La constitución declara ilegal la discriminación en contra de las comunidades LGBT, en particular mediante el reconocimiento de las uniones homosexuales y los derechos asociados en materia de fiscalidad, seguridad social y herencia. Los derechos de los discapacitados han cobrado importancia en la agenda política, lo cuál es encabezado por un vicepresidente en silla de ruedas, con medidas radicales que incluyen una ley que obliga a las empresas a guardar el 4 por ciento de los puestos de trabajo para personas con discapacidad. El multiculturalismo se celebra y presupuestos sensibles al género se están utilizando para achicar las brechas de desigualdad.

 

Ecuador ha abierto un nuevo camino en  priorizar genuinamente al desarrollo sostenible. Es el primer país del mundo en garantizar los derechos de la naturaleza en su constitución. Ambiciosas políticas ambientales están tratando de convertir esto en una realidad, siendo la Iniciativa Yasuní quizás el intento más significativo. A través de éste, Ecuador renunciará a su derecho a explotar los grandes yacimientos de petróleo en una de las áreas biológicamente más ricas del mundo de la selva tropical. A cambio se solicitan contribuciones de la comunidad internacional, por menos de la mitad del valor de mercado del petróleo, para invertir en proyectos de energías renovables que transformarán la matriz energética, respetando los derechos de los pueblos indígenas en esta preciada zona.

 

A cualquiera que desafíe el actual consenso político europeo con las ideas que hicieron que Rafael Correa sea reelegido de manera tan convincente, se le dirá que esto es poco realista ya que, en palabras de Liam Byrne, el dinero se ha acabado. Pero teniendo en cuenta que Rafael Correa ha supervisado todo esto en el tercer país más pobre de América del Sur, está claro que hay algo que falta en Europa y no son sus recursos económicos, sino su voluntad política.

Fuente: The Huffington Post, Reino Unido