Opinión

¿Qué es más caro, comprar petróleo o basura?

Adelanto del libro Ciudad Basura de Gerardo Codina, de próxima aparición. En él se pueden apreciar algunas claves y posibles respuestas acerca de un problema que la Ciudad viene postergando desde 2007: ¿qué hacer con la basura?

 

La noticia circuló por las redes el año pasado. Suecia importará basura. Cuando todo el mundo quiere sacarse de encima los residuos, la nación nórdica se propone lo contrario. Traer desechos de otros países para alimentar parte de su sistema de generación de electricidad. Inmediatamente, circularon los comentarios. “¿Qué es más caro, comprar petróleo, gas o basura? La respuesta seguramente parezca bastante obvia porque nadie quiere desechos.”, argumentaban en un portal.# 

 

Si llegaron a esa situación es porque en Suecia, reciclan y, sobre todo, reducen, desde hace tiempo. Cada sueco produce, de media, aproximadamente, una tonelada de basura por hogar y año. La media europea es 6 veces mayor. #  

 

La mayoría de los 10 millones de habitantes de aquel país prefiere vender lo usado antes que tirarlo y finalmente, lo que ya no sirve para nada, se vuelca en contenedores clasificándolo por tipo de basura, para que sea reciclado o reutilizado. En un caso, como combustible. Sólo envían alrededor del 4% de su basura a vertedero. Ese porcentaje, que ya parece sorprendente por sí mismo, impresiona aún más si tenemos en cuenta que en los EE.UU. los vertederos reciben un 67% de la basura generada.

 

Suecia quema parte de sus desechos para obtener aproximadamente el 20% de sus necesidades energéticas, pero los suecos son tan diligentes en materia de reciclaje, que el país sencillamente no está generando suficientes residuos como para producir toda la energía que necesita.

 

Mientras que esto es muy bueno para el medio ambiente sueco, no lo es tanto para su programa energético Waste to Energy (basura convertida en energía) que es capaz de tratar hasta 2 millones de toneladas anuales de basura para convertirlas en electricidad y calor sostenible. Hace unos años Suecia puso en marcha ese un plan. El sistema se ha vuelto tan eficiente que ahora se encuentran con un problema inesperado, tienen que traer basura de otros países.

 

Así las cosas, Suecia importará unas 800.000 toneladas de basura al año. La mayoría proviene de la vecina Noruega, que, además, paga a Suecia por llevarse sus residuos. De este modo Suecia, no sólo produce energía de desechos, sino que ganará dinero con ello.

 

En esta forma de obtención de energía, se generan restos contaminantes, en especial, metales pesados, que quedan acumulados en forma de cenizas. Estas cenizas se devuelven a Noruega. Con todo, los responsables públicos no creen que sea una buena solución a largo plazo y piden a los suecos que mejoren (aún más) en la reutilización y el reciclaje.

 

Pero no sólo los suecos eligieron ese camino. También los holandeses. No les sobra territorio para andar construyendo vertederos, de modo que debieron ingeniarse para resolver el problema en poco espacio. La ciudad de Amsterdan “ha creado una planta increíblemente eficiente, Afval Energie Bedrijf W2E, capaz de producir 1 millón de MWh de electricidad al año. Más allá del factor de energía, la planta también se utiliza para calefaccionar varias comunidades en las cercanías de la capital”.#

 

Continua diciendo González: “Lindera a la planta de generación de energía se encuentra la planta de tratamiento de agua Waternet. Ambas plantas funcionan en simbiosis, la planta de incineración de residuos suministra energía eléctrica y calor para los procesos de tratamiento de agua, y la planta de tratamiento de agua proporciona a la primera, lodos y biogás como fuente adicional de combustible. De esta forma, en un estrecho corredor industrial, Amsterdam gestiona una gran parte de sus funciones municipales.” 

 

No se tratan allí pequeños volúmenes. En cuanto a basura, uno semejante al que produce Buenos Aires: 1,4 millones de toneladas anuales. Respecto de los efluentes cloacales, los generados por dos millones de habitantes. Tanto los holandeses como los suecos, reciclan primero todo lo posible. Y de las cenizas de la combustión de basura extraen los restos metálicos para su reutilización por la industria. Lo que queda es usado en la construcción.