Opinión

Por Ezra Fieser. Traducción de Ana Vallorani

Venezuela: la vida después de Chávez

Mientras Venezuela se prepara para elegir a un nuevo presidente, el foco ha girado sobre si el legado de Chávez - un sistema político-económico alimentado por el petróleo que se denominó socialismo del siglo 21 - puede durar.

Los aguaceros estacionales de Venezuela solían formar un pequeño río que fluía a través del percudido piso de la casa de Amada Quintana, situada en la falda de una barriada de Caracas. Pero el presidente Hugo Chávez lo solucionó. Los trabajadores de una de sus misiones bolivarianas de lucha contra la pobreza llegaron a su casa, pusieron suelos de hormigón, aseguraron un techo resistente, y reconstruyeron las paredes cuarteadas.

 

Otros programas que Chávez creó le proporcionaron una educación básica gratuita y la beneficiaron con una pensión del gobierno, a pesar de que nunca pagó una cuenta de jubilación. Ella recibe $ 300 al mes, más que suficiente para cubrir los gastos.

 

Para los venezolanos pobres, como la Sra. Quintana, había pocas cosas que Chávez no les solucionaba.

 

«No puedo decirle sólo una sola que hizo, porque él cambió completamente a Venezuela», dice Quintana, vestida con una camiseta que dice «yo soy Chávez».

 

Chávez, cuya muerte fue anunciada el 5 de marzo construyó su leyenda entre los pobres, proporcionando atención médica gratuita, educación y vivienda además de gasolina subsidiada, comida, e incluso máquinas lavadoras y estufas. Hizo amigos en el extranjero en gran medida de la misma manera, enviando cargamentos de petróleo a los países bajo condiciones preferenciales en el marco de la alianza Petrocaribe

 

Sin embargo, han aparecido grietas en ese sistema. Una economía que debería estar nadando en la riqueza petrolera se enfrenta en cambio a una posible escasez de dinero en efectivo. Venezuela, el país con las reservas de petróleo más grandes del mundo, está produciendo menos petróleo del que producía cuando Chávez asumió el poder hace 14 años. Mientras tanto, cada vez más cantidad de ese dinero ha ido a apoyar a sectores de energía en el extranjero o a la inversión en programas sociales internos.

 

Mientras el país se prepara para elegir a un nuevo presidente el 14 de abril, el foco ha girado sobre si el legado de Chávez – un sistema político-económico alimentado por el petróleo que se denominó socialismo del siglo 21 – puede durar.

 

«Lo que sea que se determine en las próximas elecciones, el ganador se enfrentará a problemas económicos…. Hay un problema estructural aquí», dice el economista caraqueño Leonardo Vera, profesor de la Universidad Central de Venezuela.

 

Para cerrar la brecha fiscal, el gobierno entrante podría tener que dirigirse a los populares programas nacionales o la ayuda de petróleo que envía al extranjero. Ninguna medida sería popular.

 

«El próximo gobierno tendrá que hacer ajustes», dice el señor Vera. «La pregunta es ¿qué hacer?»

 

Se calcula que probablemente le tocará al presidente interino Nicolás Maduro, sucesor elegido de Chávez. El Sr. Maduro, un ex chofer de autobús poco carismático que emergió de las filas del Partido Socialista de Venezuela para convertirse en el vicepresidente de Chávez, es el principal candidato en las elecciones de abril.

 

Conseguir la victoria gracias a las políticas de Chávez puede ser la parte más fácil. Preservar el sistema que ha mantenido feliz al 55 por ciento del país que lo reeligió en octubre pasado será el desafío. El tenue respaldo de Maduro en el país hace que sea poco probable que éste toque el gasto interno, al igual que los programas que ayudaron a Quintana a reconstruir su casa y recibir una educación básica.

 

En una entrevista con un canal de televisión venezolano, el ministro de Energía, Rafael Ramírez, dijo: «No vamos a cambiar ni una pizca de los temas fundamentales de las políticas de Chávez».

 

«El problema es que Venezuela está encerrado en una trampa política», dice Vera. «El país necesita hacer ajustes para ser sostenible, pero no hay incentivos políticos».

 

La asistencia petrolera al extranjero y los programas nacionales son «Muy fundamentales para lo que Chávez representaba, tanto a nivel nacional como internacional», dice George Ciccariello-Maher, profesor de la Universidad de Drexel en Filadelfia y autor de «Nosotros creamos a Chávez: una historia popular de la revolución venezolana.»

 

«[Maduro] tiene que continuarlos».

 

Venezuela se encuentra en un mar de petróleo; con las mayores reservas comprobadas del mundo de cerca de 300 mil millones de barriles supera incluso a Arabia Saudita.

 

Aproximadamente el 95 por ciento de los ingresos exteriores de Venezuela – dinero proveniente de las exportaciones – viene del petróleo. El petróleo crudo se cotiza a más de $ 90 por barril, más de 10 veces por encima del precio que tenía cuando Chávez asumió el poder. El propio Chávez jugó un papel decisivo en impulsar la suba de los precios, empujando a las naciones productoras de petróleo a seguir las cuotas de producción. Y pocas lecturas ven una baja en el precio por lo menos en el próximo año.

 

Pero Chávez administró el recurso diferente a otros líderes de las naciones productoras de petróleo.

 

En lugar de invitar a compañías extranjeras a explotar el oro negro, en gran parte las echó, incrementando el control estatal sobre la industria ya nacionalizada. Luego cerró acuerdos con otros países, enviándoles petróleo a cambio de bienes y servicios.

 

A cambio de petróleo, China envió miles de millones de dólares en préstamos. Cuba envía médicos para pagar su deuda petrolera. La República Dominicana envía frijoles. Mientras tanto, la producción de petróleo ha disminuido, cayendo alrededor del 25 por ciento desde 2001.

 

«Estamos regalando entre el 20 y el 25 por ciento de nuestro petróleo. Lo enviamos hacia fuera y no obtenemos dinero a cambio», dice Vera. «Como resultado, PDVSA [la petrolera estatal y la compañía de gas natural] no puede generar suficientes ingresos. Así que no envía al gobierno los dólares suficientes, lo que se suma a los problemas de divisas.»

 

Venezuela ha tratado de dejar de depender sólo de los ingresos del petróleo para sobrevivir, pero con poco éxito. Los esfuerzos para reforzar el sector agrícola no han tenido éxito. La gran mayoría, fundada en la esperanza de aumentar la producción, acabó fracasando. La expropiación de grandes extensiones de tierras de cultivo de las compañías extranjeras, que se decía que lo subutilizaban, no ayudó a aumentar la producción agrícola, e incluso la disminuyó en algunos casos. Y la manufactura, aunque está en crecimiento, sigue siendo un pequeño segmento de la economía.

 

«La pregunta clave es si el próximo gobierno puede diversificar la economía», dice el Sr. Ciccariello-Maher.

 

El próximo gobierno probablemente tratará de profundizar su relación con China – al que envía alrededor de 430.000 barriles por día – y Rusia (a pesar de que Estados Unidos es el mayor comprador de crudo venezolano). Los términos de los acuerdos que Venezuela quiere alcanzar con Rusia y China no están claros, pero el aumento podría ayudar a minimizar la escasez de divisas ya que los envíos de petróleo se pagan en dólares.

 

Mientras que los detractores de Chávez dicen que el país se enfrenta a la ruina, algunos también dicen que las principales críticas que se lanzaron contra el gobierno son exageradas.

 

Las altas tasas de inflación han afectado a Venezuela durante décadas, alcanzando el 50 por ciento y 36 por ciento en los dos años antes de que Chávez asumiera, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas. Éstas promediaron alrededor del 22 por ciento durante el gobierno de Chávez.

 

Los controles de precios han mantenido la inflación «bajo control», dice Robert Bottome, un economista venezolano crítico de Chávez y editor de la publicación financiera VenEconomía.

 

La escasez de alimentos parece ser más un punto de conflicto político que un problema para los venezolanos.

 

«Nosotros tal vez tenemos menos variedad de lo que solía haber, pero no es que esté haciendo que la gente pase hambre», dice Ana Frías, madre de tres hijos.

 

Sin embargo, el déficit presupuestario – estimado en el 7,4 por ciento del producto bruto interno en 2012, según el Fondo Monetario Internacional – y varias devaluaciones de divisas son signos de problemas estructurales.

 

Con Chávez, Venezuela devaluó su moneda siete veces, la última en febrero, cuando se lo llevó a 6,3 bolívares por dólar. La moneda de Venezuela sigue perdiendo terreno frente al dólar, alimentando un mercado negro que pone el valor de los dólares cuatro veces por encima de la tasa de cambio oficial.

 

«Tenemos que desechar la situación que vivimos ahora donde estamos creando la ilusión de prosperidad, poniendo los ingresos del petróleo en manos de la gente para que piensen que son ricos en vez de realmente invertir en infraestructura», dice el Sr. Bottome.

 

Sin embargo, para hacer frente a la escasez y competir con el mercado negro de divisas, el gobierno interino de Maduro dijo este mes que abriría un tipo de mercado paralelo de dólares. Se planea subastar dólares al sector privado para que pueda importar bienes que han desaparecido de las tiendas. Aunque de menor importancia, la decisión es una señal de que el gobierno de Maduro puede realizar cambios en el sistema que Chávez dejó atrás.

 

Hay pocas esperanzas de que Maduro sea capaz de tener éxito donde Chávez fracasó cuando se trata de la economía.

 

«Él no es Chávez, y no tiene sus habilidades», dice Bottome. «Creo que vamos a ver más de la situación actual; Venezuela seguirá tambaleando económicamente».

 

Los acuerdos petroleros extranjeros son aparentemente la opción más obvia para un recorte. Sin embargo, Maduro, si gana en abril, forzará una pelea con Cuba si trata de reducir la cantidad de petróleo enviado allí. (Henrique Capriles, el candidato de la oposición, por su parte, anunció este mes que si es elegido «ni una gota más de petróleo se destinará a la financiación del gobierno de los Castro.» Los últimos datos de las encuestas ubican a Maduro 14 puntos porcentuales por delante del señor Capriles.)

 

Los observadores dicen que los asesores cubanos con los que Chávez contó por mucho tiempo pueden influir en gran medida sobre Maduro. Los hermanos Castro, a quien Chávez consideraba amigos y tutores, desempeñarán un gran papel en la administración Maduro, dice Eric Hershberg, director del Centro de Estudios Latinoamericanos y Latinos de la American University en Washington.

 

«A pesar de sus problemas, una cosa que se puede decir de los cubanos es que son sobrevivientes», dice el Sr. Hershberg. «Ellos han sido capaces de asumir todo, y seguir adelante.»

 

La Cuba comunista ha sobrevivido durante cinco décadas, sin embargo, en parte debido a que siempre contó con el apoyo de otros lugares. Primero fue Rusia, luego, más recientemente, Venezuela.

 

¿Necesitará  también Venezuela encontrar un benefactor?

 

«Quizás Venezuela pueda ser su propio salvador», dice Hershberg. «Creo que éste es el gran interrogante.»

Fuente: CSMonitor, EE.UU.