«Sentimos una gran alegría y emoción al verlos a todos reunidos en esta emblemática plaza vestida de gala para conmemorar juntos el día nacional del bombero voluntario, como hace 30 años no lo hacíamos», dijo Carlos Ferlise, presidente del Consejo Nacional y de la Organización de Bomberos Americanos.
Ferlise precisó que el sistema nacional de bomberos voluntarios cuenta con 42.000 hombres y mujeres distribuidos en más de 900 cuerpos en todo el país.
«Estamos orgullosos de poder decir que a 130 años de la fundación del primer cuerpo de bomberos voluntarios de la República Argentina (en el barrio porteño de La Boca), ya no queda provincia sin presencia activa de nuestro movimiento», apuntó.
Ferlise afirmó que esa situación «es fruto del exponencial crecimiento sostenido desde el año 2003, cuando la ley de financiamiento federal permitió que cientos de pueblos crearan su cuerpo de bomberos».
«En los últimos diez años logramos pasar de participar en 16 jurisdicciones federales a las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires; de 400 cuerpos a los más de 900 actuales y de 20.000 mil a 42.000 servidores», precisó.
La ceremonia comenzó a las 15 y contó con la presencia de funcionarios nacionales, provinciales y municipales, representantes de ONGS, vecinos y familiares de los bomberos voluntarios.
Durante el acto fueron recordadas las diez personas que murieron el 5 de febrero en el incendio de Iron Mountain, en el barrio porteño de Barracas, quienes fueron condecoradas post mortem con la Cruz Dorada al Caído en Servicio.
«Estoy muy orgullosa de su trabajo, pero me encantaría que estuviera acá recibiendo este reconocimiento junto con nosotros; yo siempre lo acompañaba y sabía los riesgos, pero nunca pensé que esto le podía pasar», dijo entre lágrimas Florencia, pareja del bombero voluntario José Luis Méndez, de Villa Domínico.
Los familiares de Anahí Garnica -la primera bombera de la Policía Federal-, Eduardo Conesa, Leonardo Day, Pedro Barícola, Damián Veliz, José Méndez, Juan Matías Monticelli, Maximiliano Martínez y Facundo Ambrosi recibieron entre lágrimas las condecoraciones en el acto que tuvo como lema «Bomberos somos todos».
«Nos da mucha tristeza por los compañeros caídos, pero estamos muy emocionados y contentos por este reconocimiento», dijo Jorge Giordanino, del cuartel de bomberos voluntarios de Luque, a 100 kilómetros de la capital de Córdoba.
Giordanino es bombero desde hace 16 años, igual que su papá: «Esta pasión viene de familia, mi viejo escuchaba la sirena y se le ponía la piel de gallina, y a mí me pasa lo mismo», recordó.
«En nuestro cuartel somos 15 bomberos, de los cuales ocho somos mujeres», contó orgullosa Marisa Asís, del cuartel de Olta, 170 kilómetros al sudeste de la capital de La Rioja.
La bombera voluntaria dijo que el reconocimiento «es algo mágico» y «muy emocionante».



