Opinión

«Otra vez sopa…de medicamentos»

Una vez mas la industria farmacéutica, sin pudor ni control dio un nuevo golpe de arrogancia, de desprecio por los enfermos, con un aumento desmedido de precios desconociendo al estado y a la OMS, que han declarado al medicamento un bien social.

Una vez mas la industria farmacéutica, sin pudor ni control, abusando de una posición dominante, en una cadena de valor con ganancias superiores al 1.000% en cada producto, medicamentos a los cuales las personas se aferran como «pócima mágica» por la medicalización impuesta publicitariamente, por la presión médica, por tener que hasta controlar sentimientos por medicinas, como la felicidad o la tristeza, ha producido, AUMENTANDO DESMEDIDAMENTE LOS PRECIOS, un nuevo golpe de arrogancia, de desprecio por los enfermos, desconociendo al estado y a la OMS, que han declarado al medicamento un bien social.

 

No solo merece el repudio generalizado, requiere respuestas desde el ámbito de salud y de economía que pongan a esa industria en su lugar, industria que recibió créditos del Bicentenario a tasa preferencial por casi 2.000 millones de pesos, que hace publicidad sintomática prohibida en todo el mundo, estimulando adicciones, de las cuales el medicamento es la segunda causa de consulta en los consultorios de adicciones hospitalarios, junto al alcohol en primer lugar y el cigarrillo tercero, que no muestra su estructura de costos, que sobrefactura importaciones, y subfactura exportaciones, vaciando divisas a nuestro país, que denosta a las copias tratando de mantener sus cadenas de valor con los nombres fantasías de medicamentos, que quisieron ser prohibidos por la ley de genéricos que fue finalmente tergiversada.

 

Que además hace loby para que no se reglamente la ley de producción pública de medicamentos, que amenaza con desabastecer si lo controlan como lo hicieron en el 2001, cuando se retiraron de los hospitales públicos en la crisis, por falta de garantías de pago del estado, que ponen cautelares a cada multa que le aplican, que se ponen nerviosos con la nueva ley de trazabilidad de medicamentos que le da tranquilidad a la población y agita el despido de los 100.000 trabajadores de la industria, llora en cada reunión falta de rentabilidad, no hace en general con honrosas excepciones, pocas, investigación mas desarrollo, no tienen vergüenza al manipular enfermos creando asociaciones de pacientes de determinadas enfermedades para imponer medicamentos, presionar, asustar, imponer una cultura dependiente de su producción.

 

Si todo esto no moviliza la producción pública, que permita abastecer a los enfermos crónicos y en general a la atención médica primaria, si no nos animamos a tomar decisiones duras sobre un bien social, que no puede ser manipulado por la industria, que debe ser puesto bajo normas y regulaciones estrictas del estado, seguiremos sin tener una política sanitaria soberana.

 

Hay que animarse, no esperar las crisis para darnos cuenta de lo dependiente que somos en el tema de medicamentos, no son los «ángeles Charlie» son el «pirata Morgan» y asi debemos relacionarnos con ese sector, en vez de darles patente de Corso.