Siguiendo las nociones básicas vertidas en la mencionada página, el objetivo del Índice de Precios al Consumidor “es medir la variación de precios de los bienes y servicios representativos del gasto de consumo de los hogares residentes en una zona seleccionada”.
Así el IPC nacional pondera seis diferentes canastas regionales correspondientes a las pautas de cada región del país seleccionada. La inflación, siguiendo a las definiciones de INDEC “es un concepto más amplio que el IPC, ya que comprende además la evolución de los bienes y servicios exportados, de los utilizados como consumo intermedio de las industrias y los destinados a la acumulación como inversión bruta fija o variaciones de existencias y los precios de los insumos importados, entre otros”. El costo de vida es “un concepto teórico que busca reflejar los cambios en el monto de los gastos que un consumidor promedio destinada para mantener constante su nivel de satisfacción”……..
Considerando la definición de INDEC sobre que la inflación incluye además de los precios al consumidor, los precios mayoristas y de otros sectores, la medición del organismo oficial arroja un guarismo de incremento anual durante 2014 del 23,9 % para el IPC, 32,9 % para el Índice del Costo de Construcción en el Gran Buenos Aires y del 28,3 % para el Índice de Precios Mayoristas.
Otras mediciones formales, hechas con rigor metodológico (no claramente el de la “inflación congreso”, que es un promedio de mediciones diferentes y es un auténtico mamarracho) arrojan diferentes guarismos. Por ejemplo el IPCBA, Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires, el mismo refleja una variación porcentual anual del 38 %. Otro indicador serio es el publicado por el Blog “Cosas que pasan” denominado IPC-CqP, que no es más, como afirman sus autores “que un promedio geométrico ponderado de los datos de IPCs (índices de precios al consumidor) de nueve provincias, siendo sus ponderaciones proporcionales a las correlaciones que tenían estos índices con el IPC-GBA. Este índice se empalma al viejo IPC del INDEC en diciembre de 2006 y se le da base 100 a noviembre de ese año, dado que es el último dato confiable.” El resultado para 2014 ha sido un incremento de los precios al consumidor del 37,3 %. Todos los indicadores que hemos tomado en cuenta muestran una tendencia decreciente de los precios, particularmente en el último semestre.
Esta situación de baja tendencial y progresiva de los precios en 2014 desde una meseta alta de inflación, se explica por diferentes causas concurrentes. La primera y más relevante a mi juicio, es por el comportamiento del tipo de cambio, que luego de la devaluación de enero (23 %) apenas creció cerca de un 7% adicional el resto del año, muy por debajo de la marcha de los precios, medidos por quien fuera durante ese tramo. La segunda es por la vigencia de tasas de interés en pesos que dejaron de ser universalmente negativas en términos de la inflación y pasaron lentamente a ser retributivas con la paulatina desaceleración de la misma. Contribuyó además la política de Precios Cuidados, que evitó un inmediato pasaje a precios de la devaluación operada y fue diluyendo su efecto en el año. La baja del nivel de actividad y el escaso dinamismo del consumo tuvieron también su parte. A su vez, la caída de los precios internacionales de los combustibles operó a favor de contener el nivel del déficit fiscal financiado con emisión monetaria.
La política de evolución del tipo de cambio oficial durante 2015 seguirá la tendencia verificada de incremento por debajo de los precios internos, constituyendo una especie de ancla a la evolución de la inflación, dado el carácter determinante que tiene el tipo de cambio en el comportamiento de los precios de la economía argentina. La tasa de interés también contribuirá a la política de contención de expectativas de devaluación al ofrecer rendimientos por encima de la inflación descendente.
El menor costo de adquisición de combustibles también seguirá influyendo en que el monto del déficit fiscal generado por este concepto implique una menor financiación del mismo con emisión, reduciendo el ritmo de su crecimiento. En cambio el consumo mostrará un dinamismo mayor, ya que es muy probable que la negociación salarial ubique sus demandas (y sean convalidadas) en torno a un 30 % y la inflación del 2015 se aproxime al 25 % en los índices de precios de la CABA y de las Provincias o en las mediciones de INDEC del costo de la construcción del GBA y seguramente por debajo de ese nivel en el Índice de Precios Mayoristas de INDEC.
Este efecto de recuperación del salario real se notará, como efecto directo de las renegociaciones paritarias, a partir del segundo trimestre del año en adelante. Es probable entonces que el primer semestre muestre indicadores inflacionarios menores que el segundo con un nivel de actividad mayor.
Mi afirmación tajante de la directa dependencia de la inflación de la evolución del tipo de cambio, tiene que ver con cómo se forman los diferentes precios en la Argentina. Para analizar esto sigo muy brevemente el esquema formulado por mi amigo el economista argentino Jaime Saiegh. Los precios del sector primario exportador, centralmente los cereales y oleaginosas toman como referencia directa su cotización internacional en divisas, para obtener el precio en pesos de esos bienes se multiplica directamente por el tipo de cambio.
Ahora bien, dado que sufren la deducción de las retenciones, se amortigua parcialmente el impacto sobre los consumidores locales. Los cereales constituyen insumos directos de la industria de alimentos, que los procesan y elaboran, la soja que no es exportada como grano es insumo de la industria de aceites y biocombustibles. Todos los otros costos son irrelevantes. En el caso de los insumos industriales difundidos que la Argentina produce (aluminio, acero, papel, celulosa, hilados textiles, etc.) también sus precios se fijan en el mercado internacional y su precio en pesos se forma multiplicarlo el precio internacional por el tipo de cambio, tomando en cuenta la estructura de aranceles de importación. También los otros costos no resultan relevantes.
En el resto de la estructura industrial, sus precios se determinan principalmente por los precios de los insumos que provienen de los otros dos sectores mencionados, o sea los del sector agropecuario y de insumos industriales difundidos, más los costos locales de producción. Dicho de otra manera, el precio final de la producción de manufacturas industriales complejas de alto valor agregado (línea blanca, maquinaria, automóviles, etc.) se forma como la determinación del “precio” del valor agregado localmente a las materias primas, importadas o locales, de los otros dos sectores. Siendo sus costos relevantes los salariales y la energía. (El costo local de la producción). Las retenciones al sector primario y los subsidios energéticos abaratan su costo salarial en dólares.
Los servicios de gestión pública tienen precios regulados (energía, transporte) y los servicios “puros” (salud, comercio, etc.), es decir los bienes no transables internacionalmente, si forman sus precios según variables más tradicionales de costos y márgenes.
Este análisis sirve para situar la centralidad de una modificación del tipo de cambio en toda la estructura de formación de precios local y la complejidad de estabilizar precios. Más aún, dada la experiencia inflacionaria argentina, como afirmaba Adolfo Canitrot, el costo del capital circulante, es decir stock de materias primas, otros insumos, productos semielaborados, se mide a costo de reposición, donde cobra relevancia el tipo de cambio que se espera en el futuro cercano, no ya el vigente, (esto lo digo yo) que incide en los márgenes de ganancia, ya que siguiendo a Canitrot “ el riesgo de pérdida de capital por un ajuste insuficiente es más alto que el de pérdida de ingresos por un retraso del ritmo de ventas”.
Es por eso que afirmo tan contundentemente que en el esquema de política económica vigente la evolución del tipo de cambio por debajo de los precios es el instrumento elegido para mantener la inflación contenida y posibilitar una mejora del salario real en 2015.



