Además de lo simbólico está lo fáctico: sin Chacabuco y Maipú no hay patria chilena. Son victorias logradas por el Ejército Libertador de los Andes encabezado
por el gaucho José de San Martín. Insistase: después del desastre de Rancagua O´Higgins y sus mermados tercios huyen, atravesando la Cordillera y en Mendoza encuentran refugio. Manifestar lo anotado es veneno para el chauvinismo local. Nuestra guerra cultural es poner de manifiestos hitos simbólicos y hechos de armas que hablan de la
hermandad de nuestras dos repúblicas. Hoy reiteramos la vocación integradora que actualizan Perón e Ibáñez, solicitamos que Argentina reeasuma misión orientadora en el contexto suramericano y a los paisanos de Martín Fierro -acorde con los versos del Himno Patrio- expresamos «Al gran pueblo argentino ¡salud!».


