Bienvenida toda opinión alternativa que propicie el debate sobre Malvinas o sobre cualquier otro tema que preocupe al país.
No se puede negar que los apellidos de Beatriz Sarlo, Juan José Sebreli, Santiago Kovadloff, Rafael Filippelli, Emilio de Ipola, Vicente Palermo, Marcos Novaro y Eduardo Antón; de los periodistas Jorge Lanata, Gustavo Noriega y Pepe Eliaschev; de los historiadores Luis Alberto Romero e Hilda Sábato; de los constitucionalistas Daniel Sabsay, Roberto Gargarella y José Miguel Onaindia, y del ex diputado nacional Fernando Iglesias son conocidos públicamente, gracias a su aparición en los medios monopólicos.
Tampoco se puede negar que muchos de ellos han producido trabajos por demás interesantes.Tampoco se puede negar que si algo une a estos nombres provenientes de la derecha y de la izquierda es su odio al peronismo.
Odio que los convierten en intelectuales estrella de La Nación, Clarín y el hermanito tonto de Perfil.El martes de Carnaval, no parece casual, La Nación anticipa la aparición de un documento que se propone como
«Malvinas, una visión alternativa» subrayando como punto de partida el artículo que Luís Alberto Romero publicara en el primer diario “militante” de la Argentina, La Nación.
«¿Son realmente nuestras las Malvinas?» se preguntaba el hijo de Romero heredero del prestigio conservador de su padre.
«No habrá solución argentina a la cuestión de Malvinas hasta que sus habitantes quieran ser argentinos e ingresen voluntariamente como ciudadanos a su nuevo Estado».
El historiador agregó en esa nota de opinión: «Me resulta difícil pensar en una solución para Malvinas que no se base en la voluntad de sus habitantes, que viven allí desde hace casi dos siglos. Es imposible no tenerlos en cuenta, como lo hace el gobierno argentino» continuaba.
También Iglesias, según La Nación, señalaba «Es injusto ignorar a los kelpers; no se les puede imponer una nacionalidad ni una soberanía. Además, es estúpido, porque nos conviene más negociar con los isleños que con Inglaterra».
Por este anticipo es evidente que la visión alternativa de este grupo es la negociación directa con los Kelpers desconociendo su condición de súbditos Ingleses y asignándoles un status de pobladores originarios.
Las Islas Malvinas formaban parte de las colonias españolas y cuando la Independencia Argentina estuvieron bajo la soberanía de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Su población argentina fue expulsada por la fuerzas del Reino Unido de Gran Bretaña cuando ocuparon las islas.
El 20 de diciembre de 1832, luego de que la corbeta estadounidense USS Lexington destruyera las defensas militares del asentamiento argentino de Puerto Soledad, los ingleses ocuparon las islas y el 3 de enero del año siguiente los británicos desalojaron a la guarnición argentina de 26 soldados y establecieron una guarnición militar. La población civil fue expulsada.
A partir de ese momento no se les permitió a los argentinos radicarse en las islas salvo que estuvieran casados con un inglés, malvinense o no.
Más aún, los argentinos deben solicitar permiso para visitar las Islas y sólo lo pueden hacer portando Pasaporte, lo que es rechazado por la gran mayoría de los argentinos que no están dispuestos a convalidar la ocupación; ya que para viajar dentro del territorio nacional sólo es necesario Cedula o DNI.
Mal se puede hablar de autodeterminación cuando de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas, el principio de autodeterminación debe aplicarse a un grupo étnico sobre su espacio de pertenencia y no sobre espacios ocupados ilegalmente por una población trasplantada.
De todas maneras bienvenido el debate sólo es de esperar que La Nación, Clarín y Perfil así como sus más de 300 medios posibiliten ese debate brindando los espacios necesarios para el mismo.
Otros medios como Canal 23, Pagina 12, Tiempo Argentino, Miradas al Sur, el programa 678 y otros seguramente lo harán.
Desde elmensajerodiario.com.ar ofrecemos nuestro humilde medio para que los argentinos debatamos sobre las Islas Malvinas.



