La efectiva puesta en marcha de la Tercera Central Nuclear Argentina, materializada el 28 de setiembre de 2011, es un gran hito histórico, con muy fuertes connotaciones desde lo tecnológico, lo energético, estratégico, geopolítico, social, y muy específicamente desde la crucial óptica del Plan Nuclear Argentino; el cual es sin ninguna duda el hito de avanzada que tracciona favorablemente a toda la muy importante acción científica en todo el país; ciencias que se encuentran en pleno auge impulsadas por claras políticas y fuertes financiaciones estatales. Para intentar valorar en su justo contexto tan magno suceso, cabe destacar que la inauguración de Atucha 2 constituye la ratificación efectiva del fuerte resurgir de la Actividad Nuclear Argentina, la cual hoy pasó sin duda a ser un verdadero Plan Energético Nuclear; el cual estaba explícitamente abandonado desde comienzos de los años ’80, más específicamente desde los años del alfonsinato, bajo las claras orientaciones antinucleares del entonces Secretario de Energía, Jorge Lapeña, cuyas acciones lo identifican con los privatistas a ultranza, a su vez fuertemente influidos estos por los poderosos lobbies de las petroleras transnacionales, básicamente anglosajonas. Congelado en el alfonsinato, se intentó desguazar por completo al Sector Nuclear Argentino, en aquellos aciagos y aún históricamente cercanos años del menemato y del delarruato. Aquellos retrógrados esquemas vigentes en el cuarto de siglo neoliberal, que intentaron hacernos volver a las épocas del vetusto país – granja, el mismo que los personeros de la Sociedad Rural Argentina muy exultantes lo presentaban como “la diadema más valiosa de la corona de Su Majestad” (posicionando a la República Argentina como un lacayo dócil y siervo económico del Imperio Británico). Evidentemente un sector tecnológico dinámico y de avanzada como el nuclear, molestaba –y mucho- a los ultra conservadores afines a un anacrónico feudalismo. Tal vez la única excepción patriótica de aquellos años –un cuarto de siglo de forzosa vigencia del neoliberalismo- haya sido el tesonero y brillante accionar del Contraalmirante e Ingeniero Nuclear Carlos Castro Madero, cuya respetuosa mención es un acto de estricta justicia, pues además del formidable impulso dado al Sector Nuclear, se enfrentó a Martínez de Hoz y sus desguazadores del Estado, que ya por entonces –en pleno “proceso”- querían liquidar a la Comisión Nacional de Energía Atómica. Larga e imposible de reseñar en pocas líneas es la prolífica tarea de todo el Sector Nuclear, hoy compuesto por un notable abanico de entes y empresas estatales, de las que sobresalen –sin ser las únicas- el ente madre –la CNEA- (Comisión Nacional de Energía Atómica), la ARN (Autoridad Regulatoria Nuclear), NA-SA (Nucleoeléctrica Argentina S.A.), la rionegrina INVAP (Investigaciones Aplicadas) y otros entes dedicados a la producción de combustibles nucleares, agua pesada, minería y otros insumos estratégicos de la misma cadena productiva. Ello además de las áreas de investigaciones puras, de aplicaciones medicinales, industriales, controles de plagas agrícolas, etc. Creada la CNEA en 1950 por una excelente iniciativa estratégica del Presidente Juan D. Perón, no cesó de crecer pese a los dolorosos avatares políticos argentinos. En la Segunda Mitad de los años ’60, en buena parte merced al señero accionar del estratega y brillante geopolítico que fue el General Juan Enrique Guglialmelli, se tomó la decisión de dominar el ciclo tecnológico completo basado en el uso de uranio natural y agua pesada, comenzándose a la vez la construcción de la Primera Central Nuclear, Atucha I, que a la vez sería la 1º de toda Latinoamérica. Atucha I fue inaugurada por Perón en 1974, tomándose a la vez al poco tiempo la decisión de comenzar la Segunda Central Nuclear, la de Embalse, localizada en Río Tercero, Córdoba, inaugurada en 1984. Después de terminada la Central Atómica Embalse se comenzaron las tareas constructivas y de acopio de valiosos materiales y elementos, de la Tercera Central Nuclear, Atucha II. Mientras tanto, otros valiosos logros iban concretándose, como la venta de un reactor de investigación a Perú, luego otros a Egipto y a Argelia –después se exportaría otro a Australia-; y comenzaba un muy original proyecto de investigación para construir un reactor modular, totalmente nacional, el CArEM; de un diseño único, novedoso y en su tipo absolutamente avanzado en el mundo. Todo eso fue paralizado, a partir del momento en que el Contraalmirante Madero, en su calidad de Presidente de la CNEA informó al entonces Presidente Alfonsín que Argentina había logrado dominar totalmente el ciclo tecnológico del combustible nuclear, hecho de enorme trascendencia geopolítica. No caben dudas que asumir la estatura de gran potencia tecnológica, no es un rol para mediocres ni timoratos; hacen falta auténticos patriotas y a la vez grandes estadistas. Y eran las épocas en que el entonces Canciller Caputo preparaba la reanudación de relaciones con Gran Bretaña, previa rendición formal e incondicional, tarea atroz luego completada y “perfeccionada” por la tríada Menen – Di Tella – Cavallo. Fue muy claro que las instrucciones a las que obedecían los accionares del menemato y del delarruato, perseguían la disolución total del Sector Nuclear Argentino. Hacia ello apuntaba el congelamiento total de las vacantes en la CNEA, lo cual impidió el necesario recambio generacional y la transferencia de los valiosos saberes altamente especializados. Eso provocó un absurdo vacío generacional, que recién comenzó a revertirse con el relanzamiento vigoroso del Plan Nuclear, según las claras decisiones adoptadas con carácter de Políticas de Estado en 2006, año que es una verdadera bisagra marcadamente positiva para el Sector Nuclear Argentino. Hoy la exitosa terminación de la Central Nuclear Atucha 2 es una concreta realidad, comenzando su operatoria, la cual al máximo de su capacidad, aportará 700 MW netos al SADI (Sistema Argentino De Interconexión), posicionándose como el grupo electrógeno unitario de mayor potencia de Argentina (existen usinas más poderosas, como Yacyretá, Piedra Del Águila y varias usinas a gas, pero todas están compuestas por varios grupos electrógenos, de potencias unitarias –o sea de cada grupo- menores a la única turbina de Atucha 2).Para dar una idea de magnitud, Atucha 2 aumentará la participación nuclear en la matriz eléctrica argentina, del actual 7 % al 10 %, calculándose que esta sola central abastecerá el consumo de 3.000.000 de habitantes. Y el objetivo es llevar la participación nuclear al 20 % de la matriz eléctrica para el 2030 o antes.A la vez, los ahorros de combustibles fósiles (gas natural o diesel oil) que significará la operación a pleno de Atucha 2, serán cuantiosos, del orden de 1.000 millones de litros anuales, o su equivalente en metros cúbicos de gas. Economizar semejante volumen de valiosos y escasos hidrocarburos, además de mejorar la matriz eléctrica, significa una enorme economía ambiental, habida cuenta de evitarse las emanaciones de gases, líquidos y otros fluidos contaminantes que son las inevitables consecuencias de las usinas movidas a petróleo o gas.La notable fortaleza del actual Plan Nuclear en pleno desarrollo, se interpreta en forma más cabal si se entiende que paralelamente se están realizando varias líneas de acción:- Terminación de Atucha 2 (completada).- Reinicio de actividades de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) en Arroyito, Río Negro (completada).- Repotenciación de la Central Nuclear de Embalse, extendiendo su vida útil en 30 años y aumentando levemente su potencia (en ejecución).- Puesta en marcha del proyecto CArEM, con el primer prototipo en construcción.- Definiciones para comenzar la Cuarta Central, cuyo módulo de potencia será el doble que Atucha 2.- Análisis y estudios para la Quinta Central.Por otra parte, el complejo tecnológico nuclear también interviene en otros proyectos tecnológicos, como la construcción de reactores nucleares para investigación (varios exportados); diseño y construcción de satélites, diseño y construcción de radares, fabricación de equipos e insumos para medicina nuclear, etc.¡Sin ninguna duda, la inauguración de la Central Nuclear de Atucha 2 ha sido un gran hito en la historia nuclear y energética nacional, del cual debemos estar muy orgullosos todos los argentinos de bien, que amamos sincera y profundamente a nuestra Patria Argentina!Haber sido testigo presencial de semejante suceso, ha sido una muy fuerte y valiosa experiencia personal, un verdadero privilegio obra de las circunstancias, que valoro enormemente. C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZInvestigador de temas económicos y geopolíticosEx Investigador y Docente = Facultad de Ciencias Económicas = UNaMEspecialista en Gestión de la Producción y Ambiente – Fac. de Ing. = UNaMTesista de la Maestría en Gestión de la Energía = UNLa – CNEADocente de Economía – Esc. Normal 10 – Nivel TerciarioDocente de la Diplomatura en Geopolítica – Inst. Combate de Mbororé
Atucha 2, un gran acontecimiento histórico
Por Carlos Andrés Ortíz.


