Nada más es un importante dirigente sindical, que cuando nadie, se enfrentó y denunció el vaciamiento político y económico operado por el más perverso neoliberalismo, y hoy, sumergido en un gran y ambicioso error, equivoca el camino por el que debe continuar su construcción.
Uno de ellos, de quién nunca se hubiese imaginado un punto en común, es Mauricio Macri, pero Mauricio, «el pibe», es otra cosa.
Por supuesto nadie cree que con el tibio apoyo, pero apoyo al fin, del jefe porteño al acto de protesta, aparezca hoy defendiendo intereses de los trabajadores. Si hay algo que está claro es la dirección e intencionalidad de la gestión macrista en la ciudad. Mucha infraestructura, obra en hospitales, escuelas, calles, edificios públicos, centralización en la compra de insumos, concesiones y tercerizaciones de servicios y predios estatales, medidas todas en dirección a la participación y beneficio de empresas privadas, muchas vinculadas a su familia y todas vinculadas a los intereses económicos por encima del bienestar general. Pero ausencia absoluta de políticas públicas en dirección a la inversión en personal, servicios sociales, Ley 341 de vivienda, desfinanciación de servicios de salud y educativos, etc.
Pero cuando las intenciones no son santas siempre encuentran un punto de cruce.
En marzo de este año el entredicho entre Daniel Scioli y Mauricio Macri por el precio de la basura puso en evidencia el incumplimiento de la ley N° 1854 conocida como «Basura Cero» en la Ciudad de Buenos Aires, ya que en lugar de disminuir la producción de basura en los úlimos cuatro años ésta se incrementó en un 47 %. Claro, las empresas privadas cobran por kilo de basura trasladada. Aunque en la página del GCBA se explique detalladamente lo que la ley indica, nada se ha hecho al respecto.
Con el argumento de la inflación y el cambio de empresa en la Ciudad por nueva licitación, el Alcalde capitalino envió a la legislatura un proyecto de ampliación presupuestaria y de endeudamiento, para «abonar los incrementos tarifarios y las indemnizaciones de trabajadores». El proyecto, implica un gasto adicional para los porteños de la friolera de 638 millones de pesos, 418 para la nueva licitación y 220 millones para indemnizar a 7000 camioneros.
A pesar de la denuncia de varios legisladores de la Ciudad de un supuesto «pacto» entre Mauricio Macri y y Hugo Moyano, el tema, como muchos, no ha tenido repercución el los concentrados medios en manos del holding de Clarín.
Tanto la nueva empresa recolectora como los trabajadores indemnizados están fuertemente ligados al secretario General de la C.G.T., Hugo Moyano.
No fue la política, pero sí la basura la que los unió.
Al igual que en los comienzos de nuestra patria, en manos del primer cipayo nacional, Don Bernardino Rivadavia con sus políticas – empréstito Baring Brothers, Ley de enfiteusis – echó por tierra las sangrientas luchas por nuestra independencia y entregó el naciente país a los intereses Británicos y sus empresas. Hoy desde le Ciudad de Buenos Aires, se pretende, en la misma línea, echar por tierra la lucha de tantos años y tantos muertos para lograr la independencia y soberanía económica, planteando desde las sombras, el endeudamiento como herramienta de solución. Beneficiando a sus acreedores, a las empresas concesionarias y valiéndose de la corrupción, la falta de escrúpulos y la protección mediática como inseparables herramientas.
Algo huele mal en la Ciudad. Que el olor no atraviese sus fronteras.


