Una “zoncera” diría Don Arturo, porque se trata de una mentira, respecto del metal acuñado, y esconde u oculta una intención “non sancta” en cuanto a su uso en forma metafórica. Este recurso literario, como otros, son asiduamente utilizados por los que pretenden mostrarse como oponentes o detractores del proceso político que vive la Argentina desde mayo de 2003. Estas metáforas pretenden reemplazar los inexistentes argumentos que, disfrazados, tratan de exponer. Es cierto que, muchos de los puntos en los que hacen pié tienen alguna raíz de debilidad o porqué no, certeza, pero de ninguna manera plantean su corrección ni mejoramiento, ni mucho menos tienen, la mayoría de ellos, autoridad política y en algunos casos, ni siquiera autoridad moral para plantear otro camino.
La corrupción, la tergiversación de datos por parte del INDEC, la burocracia sindical y el poder de las organizaciones gremiales, la inseguridad, la pobreza, el pago de la deuda con reservas y la acumulación de las mismas en el Banco Central, la política exterior fuertemente ligada a la UNASUR y firmemente distanciada de los EEUU, la no regulación de la explotación de los recursos naturales y la lenta reactivación de los ferrocarriles, son. por nombrar algunos, los cuestionamientos sostenidos que luego retomaremos.
Cayendo en un lugar común, es de rigor decir que a esos planteos, insistimos, en la mayoría de los casos, dispersos, ambiguos y sin propuesta alternativa clara, se los podría discutir uno a uno y oponerle, estableciendo en una escala de valores, aquellas medidas objetivas y reales que fueron llevadas a cabo en este período político. La cancelación de la deuda con el F.M.I., fin de la impunidad para represores, histórica inversión en educación, paritarias y disminución ostensible de la desocupación, nacionalización de los aportes previsionales, AUH, ley de aumento a jubilados, medicamentos genéricos y gratuitos, reactivación de la industria, sanción de la ley de regulación de los medios de comunicación. Estas son sólo algunas de las medidas tomadas en estos años, elegidas como ejemplo, no en orden de importancia, claro está. Al igual que las anteriores, se las podría desglosar una a una, para analizarlas y todas tienen un sentido social, dirigido a conseguir mayor equidad en la distribución de la riqueza mientras se generan mecanismos para incrementar la producción. Todas también, son sensibles de mejorar e incluso superarlas.
A fin de quitarle el posible olor a panfleto que algunos lectores puedan percibir, vamos a retomar algunos de los argumentos de la atomizada oposición. La discusión del INDEC es salomónica, sobre todo cuando se le quita veracidad a toda la información, por tanto discutir sobre los índices de delitos o de desocupación toman el mismo rumbo incierto. Las políticas respecto de los recursos naturales, los ferrocarriles o la profundización en el reparto de la riqueza son las más ricas a la hora de encontrar debilidades. Pero aquí es donde aparece la falacia, la mentira o, para estar en sintonía, la zoncera.
Si analizamos los logros que destacan los defensores “K”, como los llama el monopolio, es difícil oponerse a ellos, en realidad, oponerse significa pretender seguir enriqueciendo sectores corporativos a cambio de favores personales, pero hay muchos opositores, la mayoría, que en su discurso no se muestran defensores de las corporaciones sino, por el contrario se auto titulan, “Frente amplio popular”, “unión popular”, los términos “popular”, “federal” y “social” aparecen en casi toda la línea opositora. Esta es la mentira. No hay otra cara de la moneda. Se muestran como otra cara de la moneda y son, ni más ni menos, que la “ceca”. Esta “zoncera” oculta las verdaderas intenciones de este espectro político, concentrado como el líquido en un embudo, por los intereses representados principalmente por el Grupo Clarín, pero salen enmascarados.
Toda la dirigencia política que pretende defender intereses nacionales y populares no se ha corrido del camino, por el contrario, se han ido acercando para mejorarlo. El Partidos Socialista, con el heroico ejemplo de Jorge Rivas a la cabeza, la UCR con los mediática y despectivamente calificados como “K”, la izquierda que aporta importantes referentes, las Centrales de Trabajadores – CGT y CTA – han puesto, sus sectores no individualistas o burócratas, al servicio del modelo y el Peronismo no necesita explicaciones. Sólo quedaron fuera quienes no condenan la represión y el crimen y quienes creen, aunque sea en lo más íntimo de su ser, que existe alguna razón que le otorga privilegios a algunas personas y se los quita a otras. Quedan afuera quienes, con su careta de demócratas, se han enriquecido con las dictaduras genocidas y la corrupción al servicio de los grandes intereses económicos. Luchan desde adentro quienes creen en un país justo, libre y soberano. El camino está marcado, no pongamos piedras, allanemos y mejoremos el andar.
Que quede claro, como dijo nuestro amigo Hernán Brienza, “hoy, profundizar el modelo es ser leal a la conducción del movimiento, es decir, a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.”.
Queda claro, las monedas tienen una sola “Kara”.
Por Kike Dordal.


