Los desafíos lanzados luego de las pasadas elecciones de octubre reafirman la necesidad de continuar en los lineamientos fundamentales del gobierno y templar las distorsiones propias, en particular por la ruptura con los fundamentos de la década de los 90´, cuyas consecuencias todavía están presentes.
Mercados de producción de bienes y servicios monopólicos que distorsionan el normal funcionamiento de una economía. Dato no menor dado su traslado en fuertes expresiones de poder – tanto fácticas como políticas – como fuera la asonada por la Resolución 125.
Encontrar los hombres indicados para los procesos en curso no es tarea fácil pero como bien sabido el patrimonio del partido gobernante suele abundar de personalidades compuestas y dispuestas a asumir los desafíos presentes.
El caso del flamante Ministro de Economía Axel Kicillof proveniente de la UBA y nutrido en las discusiones de la Economía Clásica tal como lo atestigua su producción académica donde se insinúa fervientemente la necesidad de recuperar dichos autores borrados de las academias por parte del mainstrean neoliberal mundial.
Por otra parte su presencia en la gestión gubernamental desde el año 2009 garantiza una combinación entre teoría y praxis rescatable.
Jorge “Coqui “Capitanich como Jefe de Gabinete augura una fuerte consenso político por parte de los gobernadores del Partido Justicialista a lo que se suma su formación y larga trayectoria en la gestión de cargos públicos.
Asimismo poder ser una vitrina hacia el país en el marco de la todavía – y no finalizada – búsqueda de posibles sucesores a la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.
El contexto mundial que pivotea entre la recesión y la deflación en el Hemisferio Occidental pone en crisis el modelo “dominante mundial “y la incertidumbre política generalizada impide una salida posible a los pueblos que sufren las practicas de dichas medidas.
El financierismo absoluto descoloca a las economías centrales agobiadas por elevadas deudas y déficits.
En caso contrario –Argentina – donde solo el 8,5% del PBI es la representación de su deuda largamente reducida desde mayo de 2003.
Desdolarizar las deudas en un contexto devaluador del dólar es una sabia medida de carácter casi Forjista.
Persistir en una política de reestitucion industrial motora de trabajo y consumo ha sido la clave para comprender la mejora en la calidad de vida de los argentinos, además de desacoplar el ritmo del Producto Interno de las fluctuaciones externas.
Confluir en un mercado integrado regional requiere no solo limar asperezas económicas sino aunar criterios políticos de todos sus socios cuando ya es sabido que el eje oriental coodillerano respondería a otros interéses geopolíticos.
Nuevamente la Política y en este caso la Economía Política dicen presente en nuestro terruño que procura dejar un pasado de desintegración e insolidaridad por un futuro de consolidación territorial y cohesión social.
El Gobierno tiene la palabra.


