El dato contrasta con las caídas sufridas por los servicios de subterráneos y de colectivos, de 12,4% y 6% interanual, lo que evidencia cómo impactó en cada pasajero, los incrementos de tarifas en estos transportes.
En el caso del subte, en julio del año pasado la tarifa costaba $2,50, pero luego de dos aumentos, el primero a $3,50 en noviembre del año pasado, y el segundo a $4,50 en marzo de este año, trepó 80% en apenas cuatro meses, 10 veces más que los indicadores de inflación de la Dirección de Estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires.
En tanto el colectivo, que en julio de 2013 tenia un precio de $1,50 el boleto mínimo, luego también de dos incrementos, el primero en enero de este año a $2,50, y el segundo precisamente en julio último, a $3; duplicando el valor de su tarifa, también generó una reducción en el caudal de pasajeros, aunque en una proporción que fue la mitad de la caída en el subte.



