El Gobierno Federal con cámaras divididas en sus mayorías (la de Representantes, controlada por los republicanos y el Senado controlado por los demócratas) sostiene su actividad en lo que se denominan “resoluciones concurrentes”, acuerdos parciales para el pago de gastos y la nómina salarial que se negocian fatigosamente caso por caso. Una ley específica que habilitaba al Gobierno Federal al financiamiento temporal de las finanzas públicas fue el mecanismo que permitió el funcionamiento del Estado al inicio de cada ejercicio fiscal en las ocasiones pasadas. No fue el caso en la presente coyuntura. Así las cosas el Gobierno del Presidente Obama inició el 1 de octubre del corriente su ejercicio fiscal sin fondos aprobados. Esto provocó el denominado “shut down”, (cierre) es decir el cese de actividades consideradas no esenciales del gobierno federal y el licenciamiento de 800.000 agentes de la administración pública, que nadie sabe si cobrarán algún día sus salarios caídos. ( Los que, notablemente, no han hecho sentir aún ninguna protesta.). El 17 de octubre próximo (¿qué fecha no?) vence el límite temporal para que las Cámaras aprueben el incremento al límite legal actual de su Deuda Pública, que alcanza los 16,7 billones de dólares (es ligeramente superior al PBI de los EEUU).Si dicho incremento se negara, el Gobierno Federal no podría hacer frente a sus compromisos financieros, es decir entraría en default. El mundo de las finanzas a comenzado a inquietarse, moderadamente. Sus operadores y el establishment financiero descreen de las situaciones de crisis sistemática, del replanteo de las reglas de juego intrínsecas al juego del poder establecido. Un “default” americano es “imposible”. La tasa de interés que rige el mundo capitalista se basa en considerar “activos sin riesgo” la deuda soberana de los EEUU y tomar dicha tasa de referencia para toda clase de colaciones de activos financieros, privados y públicos. Los tenedores de Bonos del Tesoro americano se cuentan entre las otras potencias mundiales, particularmente China, diferentes Gobiernos y empresas, Bancos y fondos de pensiones y de inversión. La situación de “cierre” de las oficinas gubernamentales cuenta con antecedentes, el último en padecerlo fue Bill Clinton en 1995/1996 y aquel episodio duró 21 días, pero el “imposible default” es un dato de una realidad nueva. En la negativa republicana a aprobar el Presupuesto y en no consentir hasta momento en otorgar la posibilidad de ampliar el endeudamiento federal se encuentra la acción militante de la derecha republicana, conocida como el “Tea Party”. Este sector se opone radicalmente a la entrada en vigencia de la Reforma de Salud propuesta por el Presidente Obama, que fue ya objetada en tiempos de Clinton y finalmente dejada de lado. La misma, conocida como “Patient Protecion and Affordable Care Act) o “Ley Federal de Protección al paciente y cuidado de la Salud Asequible” beneficia a 48 millones de americanos, más del 15 % del total de su población, que carece de toda cobertura médica. Por medio de esta Ley este sector vulnerable y carenciado podrá acceder a una prepaga de salud por primera vez en la Historia. Se estima que 28 millones de ese total podrán acceder a un seguro médico a precios accesibles a su nivel de ingresos y los 20 millones restantes recibirán un subsidio federal directo. El resultado de la puja permanece, al momento de escribirse esta nota, incierto. ¿Podrá Obama resistir a las presiones del mundo financiero por “acabar de una buena vez con este tema” accediendo a las demandas de la derecha republicana? ¿O tensará la cuerda para lograr la fractura de sus opositores y aprobar el Presupuesto, la ley que autoriza el endeudamiento y su Proyecto de Salud jugando a fondo y al límite?. Es muy probable que se produzca algún tipo de acuerdo que evite el “default imposible”. En eso la apuesta del poder económico es a la inalterabilidad de la lógica del sistema en su Centro y muy probablemente no se equivoque. De hecho las Bolsas no se han derrumbado ni los mercados de activos financieros han entrado en colapso. No obstante quisiera focalizarme en otro aspecto de esta tensa realidad. Está en juego una lógica del neoliberalismo extrema, que en palabras del psicoanalista argentino Jorge Alemán tiene “como propósito, en consonancia con la realidad que lo configura, producir, fabricar, un nuevo tipo de subjetividad….que vive permanentemente en relación a lo que lo excede, el rendimiento y la competencia ilimitada”. En un mundo individualista y narcisista “no hay lugar para los débiles”, como afirma el título de la película. El Estado debe radicalmente refundarse sobre la lógica de desatender cualquier actividad que no sea permitir el libre juego del mercado y los lugares que el despliegue infinito de la lógica del capital establece, un mundo sin lazos sociales. 48 millones de pobres son un desecho. Esa ausencia de lazo social que se despliega tiene otros antecedentes. El neoliberalismo ha colonizado a las instituciones de la Unión Europea, por ejemplo. Allí se discute “técnicamente” la necesidad de recortar salarios y jubilaciones. Voy a hacer una metáfora extrema inspirada en el accionar del “Tea Party” ¿Estamos lejos de que algún “fundamentalista neoliberal” del Parlamento Europeo plantee poner un techo de edad para el pago jubilatorio? Digámoslo así en términos de esta lógica: Los recursos fiscales no pueden sostener al Estado de Bienestar, se hicieron recortes, salariales y de jubilaciones. Es insuficiente. Hay cada vez menos trabajadores que aportan a la Seguridad Social en relación con los jubilados y la gente incrementó aceleradamente su expectativa de vida. Pongamos un límite de edad a la percepción de beneficios sociales del Estado, digamos 75 años. No sé si se llamará a esto “Ley de Flexibilización de la Vida”, pero le cabría. Bueno, quizá es demasiado, con expulsar a la mayoría de los africanos y los latinoamericanos, tal vez alcanzaría. El default de los mercados es un juego de tensiones. El default social está ahí. Por Pablo Tonelli, economista
¿Default en los EEUU?
No existe acuerdo para la aprobación del Presupuesto de la principal potencia del planeta desde el año 2009 y la última vez que un Presupuesto norteamericano se aprobó en los tiempos que estipulan sus leyes fue en 1997.


