Opinión

Por Jorge Tribó

¡Dentro de la ley todo, fuera de la ley nada!

Muchas veces, tiende a verse como natural lo antinatural, baste recordar como los sacerdotes en la época de la colonia, clasificaban a los nacidos en el virreinato, según la casta que pertenecían: blancos (divididos en españoles y criollos), zambo, negro, mulato, pardo, mestizo, etc.

Demás está decir que estas clasificaciones que figuraban en las partidas de bautismo, sellaban el destino del niño recién nacido y por lo tanto, la posición social que ocuparía cuando fuera adulto, que  en nada se diferenciaba con el Africa del apartheid, la India de los invasores arios, la expansión anglosajona en norteamerica (con la diferencia que en EEUU, el apartheid tuvo vigencia hasta aproximadamente la mitad del siglo XX).

 

Vinieron luego  intelectuales militantes brillantes del período de la emancipación americana,  como Mariano Moreno, Manuel Belgrano, Castelli (y todos aquellos que no fueron menos que los mencionados en este ejemplo) a “desnaturalizar lo naturalizado” y a poner de pie, lo que estaba patas para arriba, estos patriotas revolucionarios pensaban que no era posible la libertad sin la igualdad entre los pueblos y luego de la emancipación, se eliminaron las clasificaciones raciales y todos pasamos a ser ciudadanos con igualdad de derechos ( todavía falta mucho por hacer al respecto)

 

No es casual, que la primera estrofa del himno nacional, haga alusión a esta conquista social:

 

Oíd mortales el grito sagrado

libertad, libertad, libertad.

Oíd el ruido de rotas cadenas,

ved en trono a la noble Igualdad.

 

Sin embargo aún hoy, aunque de forma hipócrita, cínica o encubierta, persiste la discriminación por el color de la piel (herencia cultural “naturalizada” que nos dejó el imperio español)

 

Una vez contextualizado mi razonamiento, puedo entrar en el tema al que hace referencia el título de esta nota.

 

Me refiero específicamente, a la  actual  huelga del sindicato de camioneros y las consecuencias peligrosamente desestabilizantes que acarrearía el desabastecimiento de combustible, creo que se debe acatar la conciliación obligatoria y discutir en términos institucionales, la solución de este conflicto, todo en el marco de la ley.

 

Pero también es muy cierto, que para hacer honor a los principios defendidos por nuestros próceres de la independencia,  principios reiterados recientemente por nuestra presidenta, que dijo: “no existe libertad sin igualdad”, afirmación esta, indisolublemente asociada al principio de que: “la ley debe ser pareja para todos”, es que quiero significar con estas afirmaciones que, si los ingresos de los trabajadores se discuten en paritarias y estos tienen un techo ,y si los trabajadores son ciudadanos con los mismos derechos que los demás argentinos de los distintos estratos sociales,  con mucha más razón debería haber paritarias con los empresarios y fijar cual debe el límite a su rentabilidad,  cual es el porcentaje de ganancias máximas según su capital invertido, a efectos de eliminar toda posibilidad de que una ambición desmedida de lucro, genere una distorsión en los precios de los productos que se ofrecen en el “mercado”

 interno y con ello, un aumento en las desigualdades sociales.

 

Y en este tema, nos topamos nuevamente con la “naturalización de lo no natural”, seguramente, más de un empresario pegaría un grito en el cielo, de la misma forma en que un esclavista en siglo XVIII o XIX lo haría, si alguien osara poner en duda la legitimidad del la institución esclavitud, legitimad “bendecida” por las distintas religiones y los estados controlados por sus clases hegemónicas, ya que para esta época histórica, se consideraba que cazar africanos y someterlos a la esclavitud, era lo más “natural” del mundo.

 

Tampoco es menos cierto, que es considerado como algo “natural” entre nuestros empresarios,  facturar el 50% en negro, este hecho es  tomado como una “picardía” y no un grave delito, como es el de robar al estado (como lo sería en EEUU, Alemania, Francia, etc.), ¿existe una ley que sancione acorde con la gravedad que tal acción implica, o seguimos haciendo la plancha?